Un viaje a Misiones, y una fecha, marzo de 2019 fueron factores conjurados que cambiaron la vida de Samir, un profesor de educación física y músico mendocino, que estuvo al borde de la muerte y quedó discapacitado. Además fue acusado de ser culpable del accidente de tránsito fatal en Misiones, donde perdió la vida su entrañable amiga Melisa Caram y otra joven y comenzó a transitar una dura historia de vida y ser un ejemplo de superación.
La historia de vida del mendocino acusado de ser autor de un brutal accidente en Misiones
Samir Gabriel Daou tenía entonces 26 años y había viajado a Posadas, Misiones para participar junto a Melisa Caram de un congreso anual de la JUCAL (Juventud de la Unión Cultural Argentino Libanesa). Pipi Caram era la presidenta de entidad en Mendoza y Samir, el vice. Tras la reunión juvenil, quisieron aprovechar y hacer los casi 300 kilómetros que separaban la capital misionera con Iguazú para conocer las famosas Cataratas.
Esta semana la noticia de aquel incidente trágico, que tuvo a dos mendocinos como protagonistas volvió a los titulares, ya que la investigación del siniestro determinó que quien conducía el auto no era el mendocino, sino el músico misionero Horacio Andrés González, quien ahora está imputado por doble homicidio culposo calificado. Luego de tanta tristeza y dolor, la vida de Samir tuvo por fin una buena noticia, para apoyar su esfuerzo y ejemplo de superación.
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En el encuentro de JUCAL tomaron contacto por una tercera persona con el músico local Andrés González, y su novia Melina Sosa Labandera, con quienes emprendieron el viaje a Cataratas con un quinto pasajero, Facundo Chemes. Al llegar a la localidad de Gobernador Roca, el Ford Fiesta en que iban chocó de frente con una camioneta y derivó en un accidente fatal. Allí murieron la mendocina Pipi Caram, de 27 años; y Melina, dueña del auto, de 25. También murieron otras cosas tras el impacto.
La historia de un viaje al horror
"Yo no conocía a Melina ni a su novio Andrés González, eran amigos de Facundo, un chico de la JUCAL de ahí de Posadas, y él nos dijo que esta pareja iba a Cataratas, y arregló para que nos llevaran", recordó Samir sobre el inicio del viaje entre la capital y el famoso paraje turístico.
"En ese accidente fallecieron más que dos personas. Murieron también los proyectos de vida míos y de otras personas", reflexionó Samir, quien ya no pudo seguir adelante con sus vocaciones de profesor de educación física y de músico, debido a las severas secuelas que le dejó aquel accidente.
"Del accidente en sí no recuerdo nada. Luego del choque estuve un mes en terapia intensiva, y luego me pasaron a sala común en el hospital (Ramón) Madariaga, de Posadas. Estuve otros mes, y me dieron el traslado, en avión sanitario a Mendoza", detalló Daou.
Sobre las secuelas, se puede redondear que su movilidad quedó severamente comprometida, ya que debieron aplicarle una prótesis de cadera y un tramo del fémur, al que hubo que cortar una parte, en la parte derecha. En la pierna izquierda se le insertó un tutor metálico medular en toda su longitud. También le pusieron un clavo medular en el húmero del brazo izquierdo. Lo peor fue en el cráneo, ya que en la cara tiene diez placas e metal, reconstruyendo la parte ósea del rostro, además de una malla metálica que ayudó a sujetar las esquirlas de hueso para que soldaran correctamente".
"Me tuvieron que sacar el bazo, lo que me obliga a tener que tomar pastillas en forma permanente. Tuve un TEC (traumatismo encéfalocraneano) y un edema pulmonar. En el ojo me quedó estrabismo, luego de cinco cirugías para reconstruir el hueso orbital. Tengo hipoacusia en los dos oídos, severa del lado izquierdo -con un zumbido permanente-, y leve en el derecho", detalló Samir, como si fuera el parte médico semanal de un hospital de campaña en una guerra. "Nunca había tenido una operación de nada, y desde el accidente, llevo 38 cirugías", agregó.
"Cuando pasé meses internado y peregriné por varios hospitales y clínicas de Mendoza, intuí que ya no estaba Pipi. Cuando me lo confirmaron, se abrió otra herida en mi, y tuve que comenzar a ir al psicólogo, ya que me he pasado las noche llorando por mi amiga".
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Comenzar una vida nueva en todo sentido
Estas lesiones le han provocado una incapacidad importante, y sobre todo, la imposibilidad de continuar con las dos actividades que amaba y ejercía antes de aquel marzo del 2019. Vive con su madre, en Luján, y al respecto dijo: "Por suerte tengo mi vieja, que me sigue aguantando, y ahora más, sin trabajo, y ayudando en todo. No sólo estuvo a mi lado todo el tiempo allá en Misiones (internación), sino ahora también, en especial cuando tengo una nueva operación".
Luego agregó que su padre, pese a estar separado de su madre y viviendo en Buenos Aires, se vino a vivir a Mendoza para estar cerca y apoyar.
"Todas las cosas por las cosas que soñé, peleé, estudié y me recibí, no voy a poder hacerlas de por vida, pero la seguiremos luchando. Estoy tratando de acomodarme, pero me va a llevar un tiempo más. Me apena mucho no poder seguir siendo profesor, trabajar con los pibes, y sobre todo no poder seguir haciendo música, tocando el bajo, ya que mis oídos quedaron tan dañados que hay frecuencias que no escucho", dijo resignado Samir.
Para concluir, habló de sus planes a futuro: "Intenté después de tres años volver a mi profesión de profesor de educación física, pero no pude. Terminé con dolores muy fuertes en la espalda. Por eso ahora estoy intentando capacitarme en otra área, estoy estudiando programación, que es una actividad que puedo hacer sentado con una computadora", cerró.








