Los taquígrafos de la Legislatura no participarán del juicio por abusos sexuales en el Instituto Próvolo porque no están en condiciones de convertir a texto escrito y en simultáneo todo lo que se diga en las audiencias.

El debate se reanuda este miércoles a las 8.30 luego de un cuarto intermedio de una semana y de decidir que las víctimas no volverán a declarar frente a los acusados.

La intervención de estos especialistas en escritura a alta velocidad había sido propuesta la semana pasada por los abogados de las víctimas para que el cura Nicola Corradi, uno de los tres juzgados, tomara conocimiento en tiempo real de qué se dice en cada una de las audiencias, ya que padece de una avanzada sordera.

Que Corradi, de 83 años, esté al tanto de todo el debate implica no solo garantizarle el derecho de defensa en juicio sino también neutralizar cualquier intento de la defensa de protestar por violación de ese derecho previsto por la ley.

 Embed      

El juicio a Corradi y su colega Horacio Corbacho y al jardinero Armando Gómez comenzó el lunes 5 de agosto luego de casi tres años de investigación. Pero el martes 6 pasó a cuarto intermedio hasta este miércoles para resolver dos cuestiones.

 Embed      

La primera: determinar, a través de un peritaje psicológico, si el imputado Gómez -que es sordomudo- comprende todo lo que sucede en la sala de debates o no a raíz de esa limitación. Este chequeo se realiza por estas horas en la UNCuyo y está a cargo de profesionales de Buenos Aires.

El resultado, al menos preliminar, se conocerá al reabrir el juicio y ayudará a determinar si Gómez seguirá sentado en el banquillo de los acusados o deberá ser enviado a su casa bajo el argumento de que al no comprender las instancias no puede ser juzgado ni condenado por ser inimputable.

La segunda cuestión pendiente: determinar si los taquígrafos que registran con signos y abreviaturas todo lo que se dice en la Casa de las Leyes -incluidos larguísimos discursos políticos- para luego traducirlos y dejarlos registrados en los diarios de sesiones, están en condiciones de escribir todo lo que se dice en el juicio del Próvolo para que le fuera exhibido a Corradi. Al instante.

La Legislatura puso a disposición del Poder Judicial al Cuerpo de Taquígrafos. Sin embargo, el tribunal deberá buscar otra solución para paliar la sordera de Corradi

Pero la iniciativa fracasó. Un equipo de taquígrafos -cuyos registros se traducen al final de la jornada- no es lo que necesita el tribunal titular que preside el juez Carlos Manuel Díaz sino un sistema o dispositivo técnico que transforme la palabra oral en palabra escrita en el acto.

Otro aspecto en contra, es que los taquígrafos -debido a lo intenso del ritmo de trabajo que implica escribir discursos con signos en tiempo real- trabajan en equipo y se reemplazan entre sí cada cinco minutos.

A esa conclusión llegó el juez por lo que rápidamente quedó descartada la intervención de esos especialistas, lo que será informado este miércoles apenas reinicie la audiencia.