La nieve no solo le está regalando a los mendocinos postales de una belleza indiscutible durante este invierno 2020 sino que también ilusiona con una temporada en donde la situación hidríca para el verano no sea tan crítica.
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El 2019 fue el peor año del que se tenga registro en la provincia con respecto a la acumulación de nieve en alta montaña. Esto, finalmente, se tradujo en que las seis cuencas principales manifestarán un 11% menos de caudal.
Lo que desde hace al menos 10 años se llamó crisis hídrica se convirtió en emergencia y los especialistas del Departamento de Irrigación advirtieron que se trata de la "nueva normalidad" en Mendoza a la cual habrá que adecuarse.
Se trata de un fenómeno en el que intervienen varios factores, obviamente que el cambio climático es el principal pero también involucra la falta de conciencia, de obras y el derroche.
Hasta el momento, esta temporada parece estar cumpliendo algunas metas que en los años anteriores estuvieron lejos de su objetivo. Sin embargo, a pesar de nuestra percepción, la acumulación de nieve en alta montaña se encuentra dentro de los valores climatológicos a la fecha.
Así lo señaló Maximiliano Viale, doctor en Ciencias de la Atmósfera e investigador de Conicet en el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias del Ambiente (IANIGLA).
"En los últimos diez años, ninguno tuvo nieve por encima de lo normal. A esto se suma el hecho de que el 2019 fue el más seco desde 1960 cuando se crearon los registros. Nos hemos acostumbrado a una condición de sequía y entonces nos parece que este año es muy nevador aunque se ubique con valores normales", indicó.
Se trata de un balance bastante alentador ya que, si se continúan desarrollándose estos eventos, "podríamos terminar con un año con valores normales o por encima del promedio, algo que no estábamos familiarizados en los últimos años", destacó el especialista.
Es que, en la última década, solo se han registrado dos inviernos -2015 y 2016- con acumulación de nieve dentro de los valores promedios, y el resto han sido deficitarios.
Así lo demuestran los pronóstico que elabora cada año el gobierno del agua en Mendoza. En el último, tras la temporada invernal 2019, se alertó no sólo que se esperaba el 11% menos de agua de la 2018/2019 sino que, además, el total de agua disponible para los ríos con áreas bajo riego estaría el 54% por debajo que durante un año con valores medios.
