A la hora de entrenar, cada persona tiene su forma de automotivarse y de hacer que el ejercicio rinda, y diferentes estudios marcan que una de las formas de hacerlo es insultando. De esta forma, se puede aumentar la tolerancia al dolor y mejorar el entrenamiento.
Insultar mientras entrenas: por qué recomiendan hacerlo y cuáles son los beneficios
El insulto es una forma de estimular aquello encargado de las revoluciones del ritmo cardíaco y de la respuesta del cuerpo en el entrenamiento
Sucede que el insulto es una forma de estimular el sistema nervioso simpático, encargado de las revoluciones del ritmo cardíaco y de la respuesta evolutiva del cuerpo ante el ejercicio.
Por qué recomiendan insultar mientras entrenas
Recomiendan insultar al entrenar porque estudios sugieren que liberar groserías puede aumentar la fuerza, la tolerancia al dolor y la potencia muscular al activar una respuesta corporal, liberando adrenalina y reduciendo distintas inhibiciones.
Lejos de ser algo negativo, los insultos pueden generar emociones positivas y mejorar la confianza, disipando límites mentales a la hora de hacer ejercicio.
Este método de motivación, según señalaron los expertos, tiene más beneficios en ejercicios de fuerza explosiva (sentadillas, levantamientos) que en cardio prolongado.
Además, puede ser un impulso estratégico para el empuje final, por ejemplo, en la última repetición del gimnasio. Como puedes ver, los insultos pueden actuar como una herramienta psicológica para liberar energía y superar barreras mentales y físicas en momentos críticos del entrenamiento.
El experimento que comprueba esta teoría
Un ensayo de la Universidad de Keele encontró que decir malas palabras durante ejercicios breves podría potenciar la ejecución y disminuir la percepción del dolor.
Los investigadores reclutaron a 192 voluntarios para una prueba simple: flexiones con las manos apoyadas en una silla y pies en el suelo. A algunos se les pidió proferir insultos en voz alta; a otros, repetir frases neutrales. La comparación midió cuánto tiempo resistían y permitió evaluar si el lenguaje soez tenía efecto real sobre la resistencia.
Así, los participantes que dijeron insultos en voz alta lograron sostener las repeticiones más tiempo que quienes usaron frases neutras, según la medición. El estudio sugiere que la reducción del dolor percibido y un pico de energía explican la diferencia, tal y como se explicó.





