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Historias de vida

En el hogar Santa Marta, 14 adultos mayores completan la escuela primaria

El hogar Santa Marta habilitó el aula satélite General San Martín, que depende del CEBJA 3-00 de Ciudad para que los residentes de esa institución puedan terminar la escuela primaria. Los adultos mayores que han perdido contacto con su familia y estudian allí son 14 y allí son contenidos en todos los aspectos.

La maestra Belén Ferracuti (también enseña en la secundaria) dialogó con Radio Nihuil y señaló que "trabajo en otro hogar, que es el San Vicente de Paul desde hace un año y medio. Me va muy bien y me encanta estar con ellos. Me fascinan su vida y sus historias y tienen unos conocimientos increíbles".

Ferracuti contó cómo llegó a trabajar en el lugar, cómo es trabajar con ancianos y qué técnicas aplica para enseñarles.

"Mi directora me dijo si podía venir a este hogar y le dije que sí porque me voy a enriquecer. Ellos (los alumnos) se acuerdan de letras de canciones que no conozco y que son muy bonitas", dijo.

"Desde que estoy con adultos mayores tuve que investigar mucho porque me preparé para una escuela de nivel primario de adultos, pero es muy particular esta población. Es muy lindo y se crea un vínculo entre la maestra y ellos. Ellos te esperan y eso en otros niveles no pasa" "Desde que estoy con adultos mayores tuve que investigar mucho porque me preparé para una escuela de nivel primario de adultos, pero es muy particular esta población. Es muy lindo y se crea un vínculo entre la maestra y ellos. Ellos te esperan y eso en otros niveles no pasa"

Belén Ferracuti, maestra del hogar Santa Marta

"Ellos escuchan menos y ven menos y hay que aplicar estrategias acordes a las condiciones físicas que tienen. Les escribo en letra grande e indago sobre las cosas que quieren saber", contó la maestra.

Dio un ejemplo sobre lo que les enseña. "Ahora estamos viendo el tema de la bandera y ellos querían saber qué significa el sol, que es el sol de mayo, que se instauró después que se creó la bandera".

Añadió al respecto: "Les llamaba atención los rayos de la bandera argentina, que son 16 rayos rectos. Hay un rostro figurado, que simboliza el dios del sol inca. Todos esos conocimientos los vamos indagando".

"Es una felicidad poder ejercer esto", culminó.

Otros testimonios

Francisca Gómez, de 71 años, contó su experiencia: "Estudiar acá es empezar de nuevo. Esto me permite recordar tareas a las que no les daba importancia, ya estamos grandes, pero sí tiene importancia aprender todos los días algo nuevo".

"A los talleres de manualidades no vengo porque ando decaída, pero me siento a tejer bufandas. No terminé la escuela primaria, llegué hasta tercer grado", señaló.

"Me parece muy lindo estudiar acá. Una profesora me enseñó castellano porque me hacían burla en la escuela. Cuando vine a Argentina no sabía nada. Ahora estoy aprendiendo a leer". "Me parece muy lindo estudiar acá. Una profesora me enseñó castellano porque me hacían burla en la escuela. Cuando vine a Argentina no sabía nada. Ahora estoy aprendiendo a leer".

Alicia, quien es guaraní y estudia en el hogar santa Marta

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