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Día del periodista

La fake news de 1475 que se mantuvo vigente durante tres siglos

Editado por Enrique Pfaab
pfaab.enrique@grupoamerica.com.ar

Las noticias falsas, ahora fake news en la era digital, vienen con el hombre y son tan antiguas como él. Algunas han quedado en la historia y su efecto ha durado siglos. El General San Martín llegó a utilizarlas y fueron parte de la cruzada libertadora. Consistía en hacerles llegar a los realistas noticias falsas sobre las tropas patriotas para desorientarlos, desmoralizarlos y generan deserción entre los realistas. Se le llamó la Guerra de Zapa y el Libertador puso mucha atención en ella y sus prácticas fueron tomadas por otros ejércitos.

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Pero una de las noticias falsas que se mantuvo durante más tiempo fue la de Simón de Trento, un pequeño venerado por siglos por la Iglesia católica, hasta que se descubrió que su origen no era tal cual se había creído.

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Ocurrió en Trento, en 1475. Era la Pascua judía cuando se encontró el cadáver mutilado de un bebé de dos años. Se hizo correr la versión de que se trataba de un libelo de sangre, un falso rito por el que se culpabilizaba a los judíos de cometer una recreación de la muerte de Cristo sacrificando a niños cristianos durante su Pascua.

Fue por esto que el obispo Hinderbach, de Trento, mandó apresar y encarcelar a varios judíos y, torturándolos, les hizo decir que el niño había sido crucificado cabeza abajo, desangrado, y que había sido utilizada su sangre para preparar los panes de la festividad.

Los judíos fueron declarados culpables y quemados vivos en la plaza.

El Papa Sixto V, 113 años después de la ejecución, armó una comisión de seis cardenales, volvió a realizar el juicio y nuevamente declaró culpables a los judíos. Luego canonizó al niño y comenzó a realizarse la celebración de Simón de Trento, con procesiones y todo.

Mucho tiempo después, en 1965 y durante el Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI ordenó que se reexaminara el caso. Allí se dictaminó que las supuestas confesiones de los judíos habían sido obtenidas a través de la tortura y que eran inaceptables.

Ese mismo año el arzobispo Alessandro Gotardi, de la diócesis de Trento, declaró la inocencia de los judíos asesinados.

Luego se prohibió la veneración de las reliquias del bebé, la celebración de misas en su nombre y sus restos fueron retirados y escondidos para evitar el culto.

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