La fábrica de aviones Laviasa saltó a la escena a fines de 2018 cuando Diario UNO dio a conocer que una demora en Aduana estaba poniendo en jaque la operatividad, ya que les retuvieron un motor y les paralizaron los trabajos durante 9 meses. A partir de la publicación, el senador Julio Cobos intercedió y en pocas horas el problema se solucionó. Actualmente, la empresa prepara un nuevo modelo, no de fumigación sino de entrenamiento, con el que buscará competir en el mundo.
Laviasa es una de las cinco empresas de todo el mundo que fabrican aviones agrícolas, y pertenece a Manuel Prieto, un mendocino que fundó la fábrica de muebles Prieto en la década del 60', que luego se dedicó a los helicópteros, y que desde 1998 con la firma actual se dedica a los aviones.
Actualmente, en Laviasa tienen desarrollado, diseñado y aprobado un avión de entrenamiento y plataforma para otros servicios, único en el país y en Latinoamérica, que está por salir a la venta y por el cual, según Prieto, hay interés en distintos organismos oficiales y en el mundo.
Prieto visitó los estudios de Radio Nihuil para hacer un repaso por su extensa trayectoria, pero enfocado en el presente y el futuro aseguró que
apuntan a salir adelante en estos tiempos difíciles gracias a la producción y los diseños mendocinos.
"Tenemos fe de que saliendo al exterior con las ventas vamos a salir adelante. Vendemos a todo el mundo, nos reconoce la comunidad europea, África y los 140 países de la OACI (Organización de Aviación Civil Internacional)", aseguró el empresario.
Además, destacó que el suyo es un proyecto estratégico para el país, dado que solo Brasil tiene una fábrica de aviones en Lationamérica.
El error que casi hace cerrar la planta
En Laviasa fabrican absolutamente todas las partes de los aviones, pero los motores que utilizan son importados, y un error administrativo en la Aduana casi les hace cerrar la planta.
Todo sucedió en abril de 2018, cuando debían ingresar al país un motor comprado a una fábrica con la que ya habían trabajado antes, de la cual habían adquirido al menos otros 60 motores previamente.
Sin embargo, según explicó Prieto en su momento, la persona que retuvo el motor era un verificador del aeropuerto que no hablaba inglés, que no podía leer los documentos técnicos que suponen las importaciones y había traducido muy mal algunos párrafos.
"Teníamos los aviones listos pero un verificador de la Aduana que evidentemente cometió un error, nos retuvo el motor 9 meses aduciendo que era usado, cuando estaba claro que era nuevo", recordó.
A partir de ese momento, se generó un largo sumario que tardó casi hasta fin de año en resolverse y que se logró gracias a que Prieto le envió una carta al presidente Mauricio Macri que fue publicada por Diario UNO contando el problema, lo cual motivó a Cobos a ayudar al empresario.
"Nos paralizó la fábrica y nos hizo un daño tremendo porque no pudimos entregar los aviones y cumplir con contratos. Con la ayuda del Grupo América se hizo una publicación en la última edición del Diario UNO, que tuvo una gran repercusión y ese día al mediodía me llamó el Senador Cobos que había leído la noticia y había intercedido con el Jefe de Gabinete, Marcos Peña y a las 16 de ese domingo tenía resuelto el asunto", sintetizó Prieto.
Actualmente en la fábrica trabajan alrededor de 30 personas y es dirigida por un grupo de ingenieros aeronáuticos. Al día de hoy un avión fumigador de Laviasa cuesta unos U$S300 mil, una cifra elevada para el mercado local, por lo que apuntarán a trabajar con exportaciones.
Una historia de progresos
Manuel Prieto es el fundador de la fábrica de muebles Prieto, pero a finales de la década del 60' y principios de los 70' se inició en la aeronáutica, a partir de que fue piloto civil y privado luego de hacer el curso correspondiente en el aeroclub San Martín.
Durante 22 años fue el propietario de una empresa de helicópteros que funcionaba en el aeroparque provincial en El Challao, hasta que cerró y no se podía volar más.
En 1998 decidió cerrar esa empresa y cambiar el rubro, para pasar a la fabricación de aviones, en este caso de uno fumigador, con su nueva firma: Laviasa.
"Compramos los derechos de la empresa Piper que estaba en venta en Estados Unidos. A partir de ahí, nos preocupamos por certificar el producto que habíamos comprado que consiste en demostrar la posibilidad y la calidad de la producción ante un organismo de control", explicó Prieto.
El organismo de control hoy es la ANAC, pero en aquel momento se llamaba DNA, y les llevó un año poder desarrollar el proceso de fabricación, para lo cual debieron contratar a profesionales e ingenieros aeronáuticos, gente especializada.
"Después de un estricto control de calidad se prepara la destreza para producir todos los elementos que componen un avión. Nos costó bastante entrar a Estados Unidos, pero en 2005 conseguimos la aprobación para el mercado internacional", detalló el empresario en Nihuil.
El avión de Laviasa fue bautizado como "Puelche" porque según explicó el experto, los aviones se bautizan con nombres aborígenes de la zona.
"Este avión es capaz de sembrar, fumigar, combatir incendios. Fue producido en Estados Unidos, con 5.300 unidades que se colocaron en 76 países, es decir que está en todo el mundo. El tiempo de conservación activa de estos aviones es importante, casi 40 años, osea que todavía hay funcionando de los primeros aviones", añadió al respecto.
Actualmente la fábrica tiene sus instalaciones en El Plumerillo, lugar al que accedieron a través de Aeropuertos Argentina 2000.
"Que fabrique el avión íntegramente solo lo hacemos nosotros en el país. En el mundo hay 5 fábricas de aviones agrícolas, y una es la nuestra", cerró Prieto, orgulloso.
