Como si estar infectada de coronavirus no fuera demasiado para una pequeña niña de cinco años, además se dio el inédito caso de ser la primera persona del país en tener además la enfermedad de Kawasaki.
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Este mortificante cóctel llevó a la nena a tener que deambular por distintos hospitales durante casi un mes hasta que fue correctamente diagnosticada. Hoy ya tiene el alta por el coronavirus y el otro mal está estabilizado y va retomando su vida normal.
Renata Bastos vive en la localidad bonaerense de Billinghurst, partido de San Martín, y su mamá Melina Tarantino contó cómo fue la odisea hasta descubrir cuál era el mal que padecía su niña, con altísima fiebre, dolores e inflamaciones. Gracias a los médicos del Hospital Gutiérrez pudo tener una respuesta certera y encaminar a Renata hacia la curación.
La odisea del diagnóstico
"El 8 de mayo arrancó con fiebre por primera vez. Al día siguiente la llevé a la guardia porque tenía 41 grados y casi no podía caminar. Le sacaron sangre y no me dieron ningún diagnóstico en particular", explicó la mamá de Renata, quien estaba decidida a no bajar los brazos hasta ver a su niña restablecida.
"El 11 volví a llevarla porque seguía con mucha fiebre y ahí me dijeron que tenía infección urinaria. Yo me quedé pensando, ¿pueden ser tantos síntomas por infección urinaria? Ella estaba con todos los ganglios, manos y pies inflamados. Su pancita parecía la de una embarazada. Después me dijeron que era apendicitis, y por este motivo tenía que ser trasladada a otro hospital", recordó Melina, que agregó: "Una vez ahí, en la segunda clínica a la que fui, salió que no era apendicitis lo que tenía mi hija. Nos terminaron dando el alta, nos volvimos a casa pero la nena seguía mal, no tenía fuerzas en su cuerpo", recordó aquel momento de incertidumbre.
Redoblando esfuerzos la mamá de Renata intentó al día siguiente en un tercer nosocomio. En el Hospital Gutiérrez por primera vez le hicieron un hisopado a ambas para ver si tenían coronavirus, y el resultado fue: positivo para Renata, y negativo para Melina.
La internación en Gutiérrez comenzó a dar sus frutos: "Nos quedamos 15 días aisladas. A mi hija la revisaron, le sacaron sangre y salió que tenía neumonía y una infección", relató la joven madre, que sin embargo entre los días 20 y 21 se llevaría la más ingrata sorpresa al continuar los análisis y conocer los nuevos resultados: "mi hija dio positivo por coronavirus, salió que también tenía el síndrome de Kawasaki", expresó.
Ya conocido el mal, todo comenzó a cambiar en la historia de Renata. "El 9 de junio le dieron el alta de coronavirus. Ahora la verdad que está increíble, está de diez. Se le escamaron las manos y pies, está con una aspirina todas las mañanas y el tratamiento va a seguir, pero salió dentro de todo bien. Pese a su malestar, ella siempre le puso mucha onda", confesó Melina en una entrevista al diario porteño Crónica para concluir con final feliz esta historia de enfermedades raras y mutaciones virales, que en estos tiempos, ya no extrañan a nadie.
