Un nuevo estudio realizado en Finlandia vinculó la falta de constancia al irse a la cama con problemas de salud severos. Los expertos analizaron a miles de personas de mediana edad para entender cómo los cambios en las rutinas nocturnas influyen en el bienestar físico. Los resultados mostraron que las variaciones bruscas en el horario para dormir actúan como una señal de alerta para el organismo.
Estudio lo confirma: dormir de manera irregular afecta al corazón
Un estudio reciente vincula la falta de rutina en los horarios de descanso con un incremento notable en el riesgo de sufrir accidentes cardiovasculares

Dormir mal puede traernos problemas a futuro.
La investigación se centró en individuos que descansan menos de ocho horas cada noche. En estos casos, la irregularidad en el inicio del sueño duplicó las probabilidades de padecer ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares. El trabajo científico observó que el momento de acostarse resulta más determinante que la hora de despertar por la mañana para proteger al corazón.
Riesgos para la salud cardiovascular
El seguimiento de los voluntarios permitió registrar eventos médicos importantes hasta finales de 2023. Los datos indicaron que los participantes con horarios inestables enfrentaron hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca con mayor frecuencia. El estudio utilizó monitores de actividad para obtener registros precisos durante una semana completa.
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Mantener un horario fijo ayuda a que los ritmos circadianos funcionen correctamente. Estos procesos regulan la presión arterial y las hormonas, permitiendo que el corazón descanse de forma adecuada. Cuando una persona decide dormir a horas diferentes cada día, somete a su sistema cardiovascular a un esfuerzo extra. El agotamiento acumulado por noches cortas empeora esta situación.
Los especialistas sugieren que establecer un hábito constante es una herramienta accesible para prevenir enfermedades. Aunque el estudio no evaluó la profundidad del descanso, la regularidad aparece como un factor protector clave. Cuidar el momento de ir a la cama parece ser tan relevante como la cantidad total de horas logradas.