Un reciente estudio científico postula que los bebés dentro del útero tienen la capacidad de imitar conductas sociales. Aunque se conocía que el bostezo existía en la etapa prenatal, un grupo de especialistas analizó si este acto ocurría de forma aislada o como respuesta a estímulos externos. Los resultados demostraron que el bostezo es un comportamiento altamente contagioso incluso antes del nacimiento.
La ciencia analizó el comportamiento de casi cuarenta mujeres durante el último tramo de su embarazo. Las voluntarias observaron diversos videos donde aparecían personas realizando distintos gestos faciales.
Mientras las mujeres miraban las imágenes, los expertos monitorearon los movimientos del feto mediante tecnología de ultrasonido en tiempo real.
Reacciones en el vientre
Los datos recolectados indicaron que más de la mitad de los bebés realizaron un bostezo poco tiempo después de que su mamá lo hiciera. Esta reacción ocurrió aproximadamente un minuto y medio luego del bostezo materno.
El equipo de investigadores de la Universidad de Parma destacó que estas acciones sirven como preparación para la vida exterior. El feto no utiliza sus pulmones para respirar todavía, pero estos movimientos faciales sientan las bases del desarrollo neurológico.
Ahora, la ciencia busca determinar en qué mes exacto de la gestación surge esta capacidad de respuesta tan particular.
El origen de la imitación
Existen diversas teorías para explicar por qué la mamá transmite esta conducta. Algunos expertos sugieren que el movimiento físico del cuerpo materno funciona como un activador para el feto. Otras hipótesis mencionan la posible influencia de las hormonas en este proceso de comunicación biológica.
Este estudio sitúa a los humanos junto a otras especies sociales que imitan gestos para sincronizar al grupo. Los leones, chimpancés y perros también presentan esta característica de contagio.
El trabajo de la ciencia sugiere que bostezar ayuda a mantener la alerta y permite regular la temperatura interna del cerebro.





