El hábito de aplicar frío ante una torcedura o una molestia muscular posee un arraigo profundo en el deporte. La creencia popular sostiene que reducir la inflamación acelera la sanación. Sin embargo, un reciente estudio realizado en el Centro Alan Edwards para la Investigación del Dolor cuestiona esta práctica habitual. Los datos indican que el proceso biológico real resulta bastante más complejo de lo que se asumía de forma generalizada.
Estudio derriba un mito: poner hielo en las lesiones puede ser perjudicial para la recuperación
Una investigación asocia el uso de frío con un retraso en la sanación de los tejidos y un incremento en la duración del malestar general

Poner hielo en una zona adolorida puede generar problemas, según un nuevo estudio. Imagen generada por IA
El estudio analizó la evolución de lesiones mediante dos modelos específicos en laboratorios. En ambos casos, el uso de crioterapia alivió las molestias iniciales que aparecieron tras el daño.
El problema surgió después, cuando se comprobó que los sujetos tratados mantuvieron la sensibilidad durante más de treinta días. Aquellos que no recibieron frío completaron su mejoría en unas dos semanas, lo que demuestra una clara alteración en los tiempos de recuperación.
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Alteración del proceso inflamatorio en el organismo
La inflamación suele catalogarse como un enemigo a combatir dentro del ámbito de la salud. Pese a esta visión negativa, el análisis demostró que la hinchazón constituye una parte fundamental de la autorreparación corporal.
Las células encargadas de limpiar los tejidos dañados necesitan acudir a la zona afectada. Al enfriar el músculo, esa cadena de reparación natural sufre una interrupción directa que frena las defensas.
Tradicionalmente, las investigaciones medían el estado de las fibras musculares sin priorizar el factor del dolor. Esta nueva evidencia cambia el panorama al enfocarse en la persistencia del malestar continuo.
El alivio inmediato que proporciona una compresa de hielo se traduce en jornadas extra de sufrimiento posterior. La introducción de defensas de forma externa resolvió el estancamiento, confirmando el bloqueo provocado por las bajas temperaturas.
Cuestionamiento de las prácticas médicas tradicionales
El protocolo basado en descanso, hielo, compresión y elevación rige la medicina deportiva desde finales de la década de 1970. Los autores del trabajo señalaron que el sustento científico a largo plazo para esta rutina siempre resultó escaso.
El debate actual vincula el uso de frío con los efectos de ciertos fármacos analgésicos que también frenan los mecanismos inflamatorios necesarios para el cuerpo.
Los autores mantienen la cautela respecto al alcance de los descubrimientos, dado que las pruebas se ejecutaron en laboratorios con ratones. Para trasladar estos resultados a los seres humanos, ya comenzó un ensayo clínico con pacientes sometidos a cirugías dentales.
Si los datos coinciden, la recomendación de usar frío de forma rutinaria perderá peso en la práctica médica diaria.