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Estudio asegura que tener pesadillas nos hace envejecer más rápido

Un estudio revela que sufrir pesadillas semanales aumenta el envejecimiento y triplica el riesgo de muerte prematura

Editado por Francisco Pérez Osán
perez.francisco@diariouno.com.ar

Las pesadillas que experimentamos durante la noche podrían estar cobrando un precio mucho más alto de lo que imaginamos. Un estudio reciente sugiere que estos sueños perturbadores no solo afectan la calidad del dormir, sino que también aceleran el proceso de envejecer y aumentan considerablemente el riesgo de muerte temprana.

Investigadores del Imperial College de Londres analizaron datos de más de 183.000 adultos de entre 26 y 86 años para llegar a esta conclusión alarmante. Los participantes fueron monitoreados durante períodos que variaron entre 1,5 y 19 años.

Resultados del estudio son alarmantes

Los resultados del estudio muestran que las personas que reportaron tener pesadillas semanalmente presentaron más del triple de probabilidades de morir antes de cumplir 70 años. Abidemi Otaiku, quien lideró la investigación, explica que la frecuencia de las pesadillas resultó ser un predictor más fuerte de muerte prematura que fumar o la obesidad.

La ciencia detrás de estos hallazgos involucra los telómeros, secuencias de ADN que se acortan cuando envejecemos. Las personas con pesadillas frecuentes mostraron telómeros más cortos, indicando envejecer acelerado.

La investigación incluyó también 2.400 niños de entre 8 y 10 años. Los resultados fueron consistentes: incluso en la infancia, quienes experimentaban pesadillas más frecuentes mostraban signos de envejecer celular acelerado.

El estudio empleó marcadores moleculares para evaluar la edad biológica de los participantes. Esta metodología confirmó la asociación entre pesadillas frecuentes y envejecimiento acelerado en todas las edades y etnias.

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Para el estudio, dormir bien puede alargarte la vida.

Por qué ocurre esto

Otaiku propone dos mecanismos que explican este fenómeno. Primero, las pesadillas elevan los niveles de cortisol, la hormona del estrés, vinculada directamente con el envejecer celular. "Las pesadillas nos despiertan con el corazón latiendo fuerte, en una reacción de estrés más intensa que cualquier cosa que experimentemos despiertos", explica.

El segundo factor es la interrupción del dormir, que altera los procesos de reparación celular nocturna. Esta disrupción del sueño aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas y otros problemas de salud.

Cuando nuestro dormir se ve interrumpido por pesadillas, el cuerpo pierde oportunidades para llevar a cabo procesos reparativos esenciales. La ciencia muestra que durante el descanso, nuestro organismo ejecuta funciones vitales de mantenimiento que las pesadillas alteran.

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