Un ensayo clínico preliminar evaluó una vacuna personalizada diseñada a partir de los tumores de nueve pacientes con carcinoma renal de células claras, la variante más habitual de cáncer de riñón en adultos.
Enorme esperanza: 9 pacientes fueron vacunados y su cáncer no regresó
Una vacuna personalizada contra el cáncer renal evitó recaídas durante más de tres años en nueve pacientes, según un nuevo ensayo clínico

Tras extirpar las masas tumorales mediante cirugía, los participantes recibieron la fórmula experimental adaptada a sus propios tejidos. Durante una mediana de seguimiento de tres años y cuatro meses, ninguno sufrió una reaparición de la enfermedad, un resultado que aporta esperanza al tratamiento oncológico.
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Los participantes presentaban estadios III y IV, lo que implicaba un riesgo elevado de recaída pese a no tener enfermedad detectable al iniciar el estudio. Para formular cada dosis, los científicos analizaron muestras quirúrgicas en busca de neoantígenos, fragmentos de proteínas alteradas por mutaciones genéticas que sirven de guía para las defensas.
A partir de esos marcadores fabricaron dosis individuales para cada caso, sumando el fármaco inmunoterápico ipilimumab cerca del sitio de inyección en cinco de ellos.
Respuestas en los pacientes
Los nueve integrantes desarrollaron respuestas inmunitarias frente a los blancos seleccionados, con linfocitos T específicos que persistieron activos durante años. Los investigadores comprobaron además en el laboratorio que, en siete de los nueve casos, estas células reconocían directamente células tumorales vivas conservadas tras las cirugías.
“Nuestro objetivo era construir una inmunidad duradera contra antígenos específicos del tumor que condujera a una respuesta inmunitaria antitumoral”, explicaron David Braun y Toni Choueiri, investigadores de Yale, Dana-Farber y Harvard.
Los efectos secundarios registrados fueron leves, limitándose a reacciones locales en la zona del pinchazo y síntomas gripales transitorios, sin eventos adversos de grado 3 o superior.
Aunque el diseño de fase 1 demostró seguridad y viabilidad técnica, los autores remarcaron que el tamaño de la muestra no permite confirmar de manera definitiva si la ausencia de recaídas responde exclusivamente al tratamiento. “Con el número limitado de pacientes, debemos ser cautelosos con interpretaciones adicionales”, advirtieron los científicos.
El equipo señaló que el siguiente paso exige probar estas formulaciones en cohortes más amplias frente a los tratamientos estándar actuales. “Necesitamos evaluar vacunas personalizadas contra el cáncer en un número mucho mayor de personas y asegurarnos de que realmente mejoren los resultados en comparación con la atención estándar”, añadieron los autores.