Violencia

En 2025, hubo casi 13 casos confirmados de maltrato infantil por día

El Programa Provincial de Maltrato Infantil registró 4.601 casos de niños, niñas y adolescentes violentados. El 45,56% corresponde a violencia física

Durante 2025, el Programa Provincial de Maltrato Infantil (PPMI) confirmó 4.601 casos de niños, niñas y adolescentes violentados. Es decir, un promedio de casi 13 por día. El 45,56% (2.096) corresponde a violencia física y el 33,41% (1.537) a abusos sexuales. Entre ellos hubo 44 casos de embarazos no intencionales.

El maltrato infantil dejó de ser un tema silencioso puertas adentro y hoy aparece con mayor fuerza en los registros del sistema de salud mendocino. Lejos de significar un aumento de la violencia en sí misma, las autoridades explican que el crecimiento de los números responde, sobre todo, a una mayor detección, denuncia y seguimiento de los casos.

El PPMI se encamina a cumplir 30 años y atraviesa un proceso de actualización de protocolos, digitalización de datos y expansión territorial para mejorar la respuesta ante situaciones de violencia contra niños, niñas y adolescentes.

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Maltrato infantil.

Maltrato infantil.

Una red provincial para detectar el maltrato infantil y actuar

Actualmente el PPMI cuenta con equipos en los 15 hospitales regionales de Mendoza y al menos un equipo por departamento. En el Gran Mendoza, la cobertura se amplía con entre tres y cuatro grupos por departamento, lo que permitió descentralizar la atención y evitar traslados largos para las familias.

La principal preocupación del programa hoy es estandarizar protocolos de intervención en toda la provincia y mejorar la calidad de la respuesta del sistema de salud.

Cuando un niño o niña llega a una guardia con indicadores de violencia, el circuito se activa de inmediato. Los profesionales de salud cuentan con protocolos que establecen señales de alerta, desde lesiones físicas hasta indicadores conductuales o relatos de la víctima.

Si se detecta riesgo, el caso puede derivar en internación inmediata en hospitales con equipos especializados o en intervención ambulatoria junto al sistema de protección de derechos.

La línea 102: cuando los chicos llaman para pedir ayuda

Uno de los pilares del sistema es la línea 102, un canal gratuito y anónimo que funciona las 24 horas, los 365 días del año.

La particularidad es que también pueden llamar los propios niños (y las autoridades dicen que lo hacen y mucho), sin necesidad de un adulto. El enfoque se basa en la ley nacional que reconoce a las infancias como sujetos de derecho, incluso para denunciar situaciones de violencia.

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Los niños llaman a la línea 102 para denunciar que son violentados.

Los niños llaman a la línea 102 para denunciar que son violentados.

Las llamadas pueden ser por urgencias, pedidos de ayuda o asesoramiento. Los operadores son profesionales capacitados -psicólogos, trabajadores sociales y técnicos- que evalúan cada situación y articulan con el 911, el sistema de protección o los equipos territoriales según la gravedad.

Más datos no significa más violencia

Uno de los puntos clave es la interpretación de las cifras.

Lejos de mostrar una baja, los registros oficiales indican un aumento sostenido en la visibilización de casos a lo largo de los años.

El incremento de registros se vincula directamente con la digitalización del sistema de salud. Antes, los casos quedaban en historias clínicas en papel y no podían cruzarse entre instituciones. Hoy, la información es trazable y permite seguir la trayectoria de cada niño dentro del sistema. Por ejemplo, muchas veces una situación de violencia advertida por un médico en algún lugar de Lavalle, si el niño era atendido en el Gran Mendoza el profesional no podía saber el antecedente.

Actualmente se registran:

  • 4.601 casos confirmados
  • 32.097 consultas realizadas
  • 44.405 turnos asignados
  • 45,56% de violencia física
  • 33,41% de violencia sexual
  • 44 casos de embarazos no intencionales bajo sospecha de violencia
  • 57,3% de víctimas son niñas
  • 79% de los adultos que acompañan las denuncias son mujeres

"Mayormente son las mujeres las que terminan denunciando o quienes cuidan y quienes acompañan los procesos terapéuticos. Y más de la mitad de las víctimas son niñas", explicó Rosario Chahla, directora del programa.

El mapa de la violencia: la nueva herramienta tecnológica

El programa incorporó recientemente una herramienta desarrollada junto a la Universidad Nacional de Cuyo para georreferenciar los avisos de la línea 102.

El sistema permite mapear las denuncias en tiempo real y que los equipos territoriales accedan desde sus celulares a la ubicación de los casos para intervenir con mayor rapidez.

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El PMMI tiene una herramienta para conocer la ubicación real de las alertas que llegan a la línea 102.

El PMMI tiene una herramienta para conocer la ubicación real de las alertas que llegan a la línea 102.

Además, el mapa permite identificar zonas con mayor concentración de avisos y planificar acciones preventivas, talleres y refuerzo de equipos.

Un cambio cultural en marcha

Desde el programa remarcan que el crecimiento de las cifras refleja un cambio social. Hoy vecinos, docentes, familiares y los propios niños se animan más a pedir ayuda.

La visibilización, la profesionalización de los equipos y la mejora en los registros marcan el rumbo de una política pública que busca detectar antes, intervenir mejor y evitar que la violencia permanezca oculta.

Cómo detectar posibles situaciones de maltrato infantil

La Sociedad Argentina de Pediatría advirtió que el maltrato infantil no siempre deja marcas visibles y que muchas veces se manifiesta a través de cambios físicos, emocionales y de conducta. Por eso, pediatras y organismos de protección recomiendan prestar atención a señales que pueden encender alertas tempranas.

Entre los indicadores físicos y cognitivos, se destacan los trastornos en el sueño y la alimentación, la pérdida del control de esfínteres, la caída en el rendimiento escolar y el retraimiento social.

En el plano emocional, los niños y adolescentes pueden presentar un aumento del miedo, sentimientos persistentes de tristeza o angustia, baja autoestima, desconfianza hacia los adultos y un fuerte sentimiento de vergüenza o culpa.

También pueden observarse cambios bruscos de conducta, como conductas regresivas para su edad, hiperactividad o ansiedad, episodios de violencia o autolesiones e incluso consumo problemático de sustancias en edades tempranas.

Los especialistas remarcaron que la presencia de uno o varios de estos signos no confirma por sí sola una situación de violencia, pero sí constituye una señal de alarma que requiere atención y consulta con profesionales.