En 1997 Argentina se unió con un país de América del Sur en un pacto minero: hoy lo impulsa de vuelta por el cobre

Con la mirada puesta en la transición energética, Argentina y Chile revitalizan un pacto minero para potenciar la explotación conjunta de cobre en la región andina.

América del Sur concentra cerca del 40% de la oferta mundial de este metal. En medio del creciente interés global por los minerales críticos, dos países de la región decidieron reactivar un acuerdo que había quedado relegado durante décadas para impulsar su explotación. Se trata de Argentina y Chile, que buscan aprovechar de manera conjunta el enorme potencial minero de la cordillera de los Andes.

Los dos países de América del Sur que se unen en un tratado

La reactivación del Tratado de Integración y Complementación Minera entre Argentina y Chile representa un hito estratégico, ya que busca destrabar una cartera de megaproyectos binacionales valuada en más de 20.700 millones de dólares. Aunque el acuerdo fue firmado originalmente en 1997, los gobiernos del presidente argentino Javier Milei y del mandatario chileno José Antonio Kast decidieron relanzarlo con fuerza para aprovechar el auge global de los minerales críticos, especialmente el cobre.

El tratado funciona como un marco jurídico que busca eliminar las dificultades que representa la frontera natural de la cordillera de los Andes para el desarrollo de proyectos mineros. La utilización de este instrumento permite simplificar procedimientos vinculados con el movimiento de trabajadores, maquinaria, insumos y servicios a través de la frontera, reduciendo tiempos administrativos y facilitando la coordinación logística entre ambos países. El objetivo es que los proyectos puedan desarrollarse con mayor eficiencia sin alterar las competencias que corresponden a cada Estado.

Frei y Menem durante la ceremonia de firma del Tratado de Integración y Complementación Minera, realizada el 29 de diciembre de 1997 en San Juan.

Los beneficios de este tratado

El principal motor detrás de este relanzamiento es la transición energética global. El cobre es un componente esencial para redes eléctricas, vehículos eléctricos, baterías, energías renovables y otras tecnologías vinculadas con la electrificación de la economía.

El Ministerio de Minería de Chile calcula que, una vez que estos proyectos alcancen su madurez productiva, podrían sumar alrededor de 540.000 toneladas métricas de cobre a la producción anual de la región.

  • Uno de sus principales beneficios es la facilidad operativa. Las empresas pueden tratar los yacimientos que atraviesan la frontera como una única unidad de explotación, en lugar de tener que desarrollar operaciones completamente separadas en cada país.
  • También permite compartir infraestructura. Las compañías pueden construir caminos, líneas eléctricas y campamentos a un lado de la cordillera de los Andes y utilizarlos para operar el yacimiento o transportar el mineral hacia el otro lado de la frontera. Esto puede reducir de manera significativa los costos logísticos de proyectos ubicados en zonas cordilleranas de difícil acceso.
  • Otro punto fundamental es la coordinación regulatoria. El acuerdo facilita la articulación de trámites aduaneros, controles tributarios, cuestiones laborales y permisos ambientales vinculados con las operaciones en las zonas fronterizas.

En pocas palabras

  • Acuerdo minero: Argentina y Chile reactivan pacto de 1997 para impulsar la explotación de cobre en los Andes.
  • Potencial estratégico: El cobre es clave para la transición energética global y la economía tecnológica.
  • Megaproyectos: El tratado busca destrabar proyectos binacionales por más de 20.700 millones de dólares.
Resumen generado por Thinkindot AI

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