¿Lo sabías?

El truco de la heladera que los técnicos ocultan: te hace gastar un 20% más de luz

Con este truco, tu heladera trabajará mucho menos, lo que se presentará como un alivio económico en tu casa

La gran mayoría de las personas suele concentrar sus esfuerzos en ordenar los estantes internos, limpiar los cajones de las verduras o descongelar el freezer. Sin embargo, el verdadero problema que impacta directamente en la economía hogareña se esconde en el lugar menos pensado: la parte trasera de tu heladera.

Una buena limpieza de tu heladera puede impactar en la factura de luz.

El rincón secreto de tu heladera que debes limpiar para ahorrar luz

En la parte de atrás de las heladeras tradicionales se ubica el condensador, esa rejilla metálica negra que trabaja junto al motor. Su función principal es liberar el calor del interior del equipo hacia el ambiente.

Con el paso de los meses, el polvo, la pelusa flotante y los pelos de las mascotas se van depositando sobre los tubos, creando una capa aislante que bloquea la ventilación.

Según detallan los técnicos en refrigeración, cuando esta rejilla está tapada de suciedad, el motor se ve obligado a trabajar el doble de tiempo para mantener el frío adecuado. Esto no solo genera un desgaste peligroso en las piezas del electrodoméstico, sino que además dispara el consumo de luz hasta un 20% de forma silenciosa.

La parte de atrás de tu heladera debe ser limpiada dos veces al año.

Los especialistas coinciden en que la mejor época del año para realizar este mantenimiento es de manera semestral. Lo recomendado es limpiar la parte trasera al menos dos veces al año. En los hogares donde conviven animales que mudan mucho pelo, se aconseja elevar la frecuencia a tres o cuatro veces para evitar que las pelusas obstruyan el flujo de aire.

Cómo aplicar el truco de limpieza definitivo

Para llevar a cabo esta recomendación casera no se necesitan herramientas complejas ni productos costosos:

  • Desenchufar el equipo: por estrictas cuestiones de seguridad, jamás se debe manipular el sector trasero con el aparato conectado a la corriente eléctrica.
  • Retirar de la pared: mover con suavidad la heladera hacia adelante para liberar el espacio de trabajo.
  • Remover el polvo: utilizar un cepillo de cerdas suaves, una brocha seca o el accesorio de la aspiradora, limpiando siempre de arriba hacia abajo para cuidar las conexiones.
  • Quitar la grasa: si la rejilla se encuentra pegajosa debido a los vapores de la cocina, se puede pasar un paño apenas humedecido con agua y una gota de detergente neutro.
  • Dejar secar y ubicar: una vez que todo esté perfectamente seco, volver a colocar la heladera en su lugar, asegurándose de dejar una distancia de al menos 10 centímetros respecto a la pared para garantizar una óptima circulación del aire.

Aplicar este simple hábito de limpieza no solo se traduce en un alivio inmediato para tu factura de luz, sino que además estira la vida útil del motor, protegiendo uno de los capitales más importantes de tu cocina.

MÁS LEÍDAS

Temas relacionados