Para muchos, el hecho de limpiar las habitaciones o el patio implica toparse con elementos viejos que ya no cumplen su función. Entre ellos, las sillas de madera suelen ser las principales candidatas al olvido o al contenedor de basura debido a una pata floja o un asiento dañado. No obstante, un ingenioso truco de reciclaje puede darles otro uso.
Poner los platos de comida directamente sobre el suelo es un grave error de higiene y salud que generalmente ignoramos en el día a día con nuestra mascota. Inesperadamente, la clave puede encontrarse en esa silla.
De silla a comedor moderno: el truco de reciclaje que no todos tienen en cuenta
El motivo detrás de este ingenioso proyecto de reciclaje es tan real como práctico: busca adaptar la altura del mueble para transformarlo en un moderno comedero elevado. Lo cierto es que los dueños de perros y gatos verán en esta idea una ventaja absoluta para el bienestar del animal.
De esta manera, un elemento que parecía destinado a la basura se convierte de forma autónoma en un objeto de diseño sumamente funcional.
Así las cosas, y como funciona el reciclaje, no solo vas a ahorrar dinero evitando costosos accesorios de tienda, sino que además le otorgarás una mejor calidad de vida al integrante más mimado de la casa.
Paso a paso: cómo crear un comedor de mascotas moderno
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Adecuar la altura: el primer paso obligatorio consiste en medir a tu compañero desde el suelo hasta el pecho. Con esa referencia, se deben cortar las cuatro patas de las sillas para que queden firmes y niveladas.
Preparar los encastres: con el uso de dos platos de acero inoxidable que tengan un borde grueso, se marca el contorno sobre el asiento de madera. El diámetro a calar debe ser milimétricamente menor para asegurar que los recipientes apoyen de forma correcta y no se pasen de largo.
Higiene y terminación: luego de realizar los cortes circulares con una sierra caladora, resulta fundamental lijar de forma exhaustiva para erradicar cualquier tipo de astilla peligrosa. Para finalizar, los expertos recomiendan aplicar al menos tres capas de barniz al agua no tóxico. De este modo, se evitará la acumulación de humedad por salpicaduras, impidiendo que se cree un ecosistema de gérmenes y bacterias en la superficie.





