Tras 17 años, un caso impune

El regreso de Mauricio Suárez, "condenado" sin juicio por el doble crimen Piottante-Libedinsky

Mauricio Suárez fue el sospechoso por excelencia de haber asesinado al psicólogo y a la paciente en Ciudad. Prófugo desde 2006 y archivada la causa, recibió este viernes un libre de deudas judicial

Que Mauricio Suárez (49) se haya presentado en el Polo Judicial con el pasaporte para identificarse en busca de un papel que dice que ya no tiene cuentas pendientes con la ley es un derecho, aunque escribirlo o leerlo suene cuanto menos antipático y despreciable.

Suárez se ganó esa especie de libre de deudas para presentar en el Registro Nacional de Reincidencias por haber estado prófugo durante 15 años, hasta que en 2021 prescribió y fue cerrada la investigación -contra él y/o terceros- por los asesinatos del psicólogo Flavio Piottante, de 39 años, y la paciente Estrella Libedinsky, de 31 años, la noche del 12 de julio de 2006 en Barcala 484 de Ciudad.

Sin embargo, su reparición pública, ocurrida este viernes -con fotos y todo, a pesar de su empeño por hacerlo sin ser visto- reavivó varios interrogantes que atraviesan la impunidad del caso, tiempo atrás coronada con el archivo del expediente gracias a la prescripción por el paso del tiempo.

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¿Fue Mauricio Suárez, entonces de 32 años, el asesino? ¿O un cómplice? ¿O el organizador?

Algunas respuestas y dudas aparecen, aunque dispersas, en el expediente de la Fiscalía de Homicidios, que llegó a acumular casi 20 tomos, a razón de 250 páginas por cada uno.

Esa documentación reúne todo lo actuado por la Justicia desde el 13 de julio de 2006 a la mañana, cuando la concertista de piano Beatriz Llin viuda de Heriberto Piottante descubrió los cuerpos cuando fue al loft del hijo para preguntarle algo tan sencillo como mundano: por qué no le contestaba las llamadas desde la noche anterior.

La escena. El consultorio de Piottante. Allí lo mataron a él y a su paciente.
Julio de 2006. La escena del doble crimen.

Julio de 2006. La escena del doble crimen.

Incluye, además, las declaraciones de testigos -ahí la figura de Suárez asomó como sospechoso por haber sido ex esposa de la novia de Piottante-; registros de llamados telefónicos, fotos de las autopsias, informes reservados, la sospecha de que pudo haber estado en Chile, datos sobre sus finanzas y un informe del especialista forense Gerardo Mazzioti.

El profesional, tras analizar la escena del crimen y las formas en que las víctimas fueron ultimadas, concluyó que el doble asesinato debió ser cometido por al menos dos personas. Con una no hubiera bastado para causar tantos daños físicos y materiales.

A lo largo de la pesquisa, Suárez fue el sospechoso por excelencia de haber dado muerte al psicólogo y a la paciente.

¿Tenía motivos para matar a Piottante?

Para la Justicia, sí. Al menos para imputarlo y desandar una investigación que podría haberlo llevado a juicio. O no.

Veamos.

- Andrea Troncoso, también psicóloga de profesión, había terminado la relación matrimonial con él porque estaba enamorada de Piottante, su compañero de trabajo en la cárcel.

- A un amigo le dijo -días después de la tragedia- que se había mandado "una cagada" y debía irse del país.

- El estudio de una antena de telefonía celular situada en Barcala y Patricias Mendocinas, a dos cuadras de la escena del crimen, dio cuenta de que su móvil había funcionado en las inmediaciones antes, durante y después del drama.

- Un testigo de identidad reservada que dijo que Suárez rondó las adyacencias de la escena del crimen un día antes.

¿Todos estos elementos convertían a Mauricio Suárez en culpable?

No, pero acentuaban su carácter de sospechoso número 1.

Esa condición que, en caso de haberse avanzado en la pesquisa, habría derivado en su detención y en la extracción de una muestra de ADN para cotejar con la sangre y otra materia orgánica hallada en el consultorio y en la habitación de Piottante. De haber sido así, pudo haberse comprobado que estuvo allí. O no.

Sin embargo, el domingo 16 de julio de 2006, un día antes de tener que presentarse en la Justicia para declarar como testigo, Mauricio Suárez escapó.

Abandonó su auto en Guaymallén y comenzó una larga vida de clandestinidad. Y eso, de alguna manera, lo convirtió en un condenado sin sentencia judicial ni juicio justo, toda vez que selló otras hipótesis de investigación, una de las cuales recaía sobre otra persona.

¿Cómo se vive tantos años sin ser encontrado por la Justicia?

Este es un interrogante que persiste. Es que más allá de las publicaciones de fotos de Suárez y de ofrecimientos oficiales de dinero como recompensa para dar con él en Mendoza o el resto del país, nunca se supo de él desde 2006 hasta agosto último cuando, ya exculpado por el archivo de la causa, Mauricio Suárez trató de cruzar a Bolivia por Salta.

Una alerta en la oficina fronteriza de Migraciones provocó que Suárez, pasaporte en mano, fuera demorado unas horas hasta que desde la Justicia de Mendoza dieron cuenta de que ya nada podía impedirle ser un hombre libre.

Ese episodio sirvió para confirmar lo que muchos pensaban (pensábamos): Suárez está vivo, a pesar de las declaraciones de Andrea Troncoso a Diario UNO, hace varios años ya, que puso en duda esa condición aunque sin explicar qué la empujaba a descartar la teoría del sospechoso que huye para evadir a la Justicia. "Es inocente. La verdad está en otro lado", dijo.

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¿Sabía algo Andrea Troncoso que no haya declarado en la investigación y que podría haber sido útil para esclarecer el doble crimen? Otra duda que persiste a pesar del tiempo.

Este viernes, cuando Suárez fue abordado por un periodista a la salida del Polo Judicial, corrió varios metros hasta que subió a un automóvil negro, cuyo conductor o conductora estaba atento/a a su salida.

Entonces, Suárez, nacido en mayo de 1974, como indicaban los informes oficiales; ex socio de una pyme de la construcción, padre de Jerónimo -hoy de 20 años-; vestido con jeans y remera blanca e inmaculada, se perdió con rumbo desconocido. Una vez más.

Él tiene las respuestas para todas las preguntas que aún retumban en Mendoza sobre el doble crimen. Él y su conciencia. Y esa combinación, tarde o temprano, alumbrará la solución del misterio: ¿Cómo y por qué?

Este viernes, sin dudas, no fue un día más en el caso Piottante-Libedinsky.

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Analía Estrella Libedinsky y Flavio Piottante. Ella fue estrangulada con una soga de tender la ropa; él recibió dos balazos y ue golpeado.

Analía Estrella Libedinsky y Flavio Piottante. Ella fue estrangulada con una soga de tender la ropa; él recibió dos balazos y ue golpeado.

Suárez tuvo por fin rostro y puso un pie en la Justicia, a la que eludió de modo tan triste como magistral. A esa misma hora, familiares de Flavio Piottante lo recordaban especialmente porque este viernes hubiera cumplido 57 años.

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