Un país diminuto enclave rodeado completamente por Italia, es considerado la república más antigua del mundo que sigue existiendo. Fundada en el año 301 d.C., ha conservado su independencia a través de casi diecisiete siglos de historia, resistiendo el paso de imperios, conflictos y revoluciones que arrasaron a otros Estados europeos.
El país sin ejército que es el más antiguo del mundo: tiene más de 1.500 años
Considerado como el país más antiguo del mundo y con más de 1500 años de historia, esta nación sorprende al resistir el paso del paso del tiempo

Mientras su territorio de este país permanecía intacto, vio surgir y caer al Imperio romano, a los reinos bárbaros, al Papado medieval, a las invasiones napoleónicas, a la unificación italiana y a las dos guerras mundiales. Todo esto sin contar con un ejército permanente.
El país sin ejército que es el más antiguo del mundo: tiene más de 1.500 años
Se trata de San Marino. El secreto de su supervivencia empieza con su ubicación. Este país se asienta sobre el Monte Titano, una formación rocosa abrupta y difícil de escalar. Durante siglos, atacar un sitio tan elevado significaba enormes pérdidas para un botín mínimo. Conquistarlo no ofrecía ventajas estratégicas claras, y los invasores sabían que había objetivos mucho más rentables en la península.
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A lo largo de su historia, este país se ha mantenido una neutralidad pragmática. Nunca amenazó militarmente a nadie, ni se involucró en conflictos regionales. Esto lo convirtió en un microestado cómodo para sus vecinos: no era un rival político, ni un objetivo militar, ni un enclave que pudiera generar tensiones en el Mediterráneo.
¿Cómo este país logró durar tanto en el tiempo?
- San Marino dominó el arte de la diplomacia sutil. Un ejemplo clave ocurrió durante las campañas de Napoleón. En lugar de anexarlo, el emperador francés llegó incluso a ofrecerle una expansión territorial.
- Siglos después, durante la unificación italiana, este país dio refugio a Giuseppe Garibaldi. Este gesto le ganó el respeto de Víctor Manuel II, quien garantizó la continuidad de su independencia dentro del nuevo Estado italiano.
- Otro factor decisivo es que San Marino nunca tuvo recursos apetecibles: ni minas, ni puertos, ni campos fértiles ni una posición militar clave. Para los grandes imperios, ocuparlo era gastar recursos para obtener casi nada. La ecuación costo-beneficio siempre jugó a favor del pequeño Estado.
- Durante los siglos XIX y XX, muchos estadistas europeos comenzaron a ver a San Marino como una reliquia histórica, un símbolo de libertad republicana que valía la pena conservar. Anexarlo habría sido visto como un acto de agresión innecesaria y políticamente torpe.
- Aunque no posee un ejército formal, San Marino sí mantiene pequeñas fuerzas cerimoniales como la Guardia di Rocca, la Guardia del Consiglio y la Compañía Uniformada de Milicia. Cumplen funciones de seguridad y protocolo. En caso extremo, como en la Edad Media, todos los ciudadanos pueden actuar como milicia voluntaria, aunque esto nunca ha sido necesario.