Una ola polar golpea con fuerza a Mendoza, dejando postales de nevadas en varios departamentos, máximas que apenas arañan los 7 grados y se espera una madrugada con el termómetro clavado bajo cero. Mientras muchos miramos desde la ventana el paisaje de invierno, otros salen a la intemperie para ayudar a personas en situación de calle.
El operativo en medio de la ola polar que abraza a los "descartados" en Mendoza
Con temperaturas bajo cero y nevadas en el llano, la Iglesia de la Merced refuerza su asistencia a personas en situación de calle gracias al rol de los jóvenes

Las personas en situación de calle que habitan la Ciudad de Mendoza reciben asistencia cada noche por parte de organismos municipales y entidades religiosas como la Iglesia de la Merced.
Foto: Nicolás Rios / Diario UNOEs que en medio del asfalto gélido de la Ciudad se enciende un motor solidario coordinado por organizaciones sociales, comunas, el sector privado y el Gobierno provincial para resguardar a quienes peor la pasan: las personas en situación de calle.
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En el epicentro de esta red de contención emerge la Iglesia Nuestra Señora de la Merced, ubicada en calle Córdoba (entre Ituzaingó y Montecaseros). Desde allí, voluntarios de la Pastoral de Calle activaron operativos de emergencia a través de las redes (quienes deseen sumarse, siempre hay tiempo, puede contactarse en Instagram a @pastoraldecalle).
"A primera hora ya estábamos recibiendo bolsones de ropa y frazadas de familias solidarias y de hoteles céntricos que se sumaron a la cruzada", relatan desde la comunidad, destacando que las recorridas nocturnas de jóvenes que comenzaron el martes con viandas, sopa y café caliente se replicarán esta noche de miércoles y mientras dure el frío extremo.
El rol de los jóvenes en la noche más fría
Antonio Rizzo, coordinador del área social de la Iglesia de la Merced, lleva dos décadas sumergido en esta realidad y conoce al detalle el pulso de la calle y sus vecinos espontáneos. Conmovido por la respuesta comunitaria ante la emergencia climática, Antonio se enfoca especialmente en el compromiso de las nuevas generaciones.
"Hay algo hermoso que uno tiene que rescatar en días como estos, y son los jóvenes. Anoche, alrededor de las 10 de la noche, se juntaron en La Merced y apilaron frazadas, camperas, café y salieron a la calle a captar a cada una de las personas que están durmiendo a la intemperie. Volvieron como a la 1 de la madrugada del recorrido. Esta noche se repetirá la acción", cuenta al detalle Rizzo.
El coordinador aclara que si bien la iglesia no funciona como albergue trabaja de forma mancomunada con los refugios que ponen a disposición el Estado, el municipio de la Capital y el sector privado, como la Casa Azul del club Independiente Rivadavia y el Hotel Huentala.
"Nosotros desde La Merced ayudamos activamente con la comida y la distribución", explica. A esto se suma el Patio Callejero sobre calle San Luis donde, en conjunto con otras 8 parroquias, se ofrece cena diariamente a un promedio de entre 100 y 160 personas.
Un "trípode" de asistencia a personas en situación de calle
Para Antonio Rizzo, la urgencia de la ola polar es apremiante pero la mirada no debe perder el horizonte de largo plazo. "El problema de la gente viviendo en la calle es gravísimo. No pasa solamente por una frazada sino por cómo ayudarlos para que entiendan que tienen que hacer un click y tener un proyecto de vida", analiza.
Desde esa perspectiva, en su estrategia la institución religiosa despliega un abordaje diario basado en tres pilares fundamentales:
- Alimentación: "Lo primero es llenarles la panza", define Rizzo.
- Salud integral: cuentan con consultorios del Ministerio de Salud exclusivos para gente de calle y prostitución, donde atienden a unas 400 personas por mes. El equipo está integrado por dos médicos clínicos, dos psicólogos, un psiquiatra y un asistente social. "El problema sanitario es serio, no sólo por el frío o el calor sino también por la mala nutrición", advierte.
- Educación y contención: en la casa de calle Córdoba funciona un aula satélite de escuela primaria y secundaria, además de duchas donde se higienizan unas 100 personas los martes y otras 100 los jueves. También se dictan 11 talleres (costura, peluquería, maquillaje, pastelería, cerámica) orientados a brindar herramientas a los asistidos para que encuentren una salida laboral.
Que la ola polar no congele la solidaridad cotidiana
En la entrada de esa casa de asistencia a personas en situación de calle un mural de un colibrí pintado por la propia gente junto a un grupo de boy scouts sintetiza el espíritu del lugar: el nido que da cariño, escucha y atención.
Detrás de ese refugio, la realidad social que describe el coordinador es compleja y estructural, atravesada por la falta de oportunidades heredada y el flagelo de las adicciones.
"Yo digo que es un problema sociocultural, no es solo la pobreza. El problema es dónde nacieron, qué hacían sus padres, sus abuelos... a veces es una cuestión de generaciones. Y el problema terriblemente grave es la droga", reflexiona Rizzo, trayendo a colación las palabras del Papa Francisco para definir la misión que llevan adelante en Mendoza.
"Como decía el papa Francisco, son los descartados, los olvidados de nuestra comunidad. Hay gente que sale de esta situación pero tiene que tener el espíritu y estar rodeado de muchísimo amor", considera Antonio Rizzo y ofrece su contacto para quien se interese en colaborar con La Merced: 2615451492 (Whatsapp).
Mientras la ola polar continúe golpeando Mendoza, cada plato de sopa caliente, cada frazada arrimada a la medianoche y cada espacio de encuentro seguirán siendo, más allá del asistencialismo, un acto de resistencia colectiva para devolver la dignidad y el calor humano a quienes -desde la calefacción de nuestro hogar- solemos ignorarlos.