Impresionante

El monte completamente plano de América Latina que los locales llaman "La Casa de los Dioses"

Un impresionante monte se eleva en la frontera entre Venezuela, Brasil y Guyana, aislado durante millones de años y es un ecosistema único en América Latina

La imponente formación del monte Roraima se alza 2.810 metros sobre la sabana circundante, como una gigantesca mesa con paredes casi verticales. Los científicos denominan a este tipo de formación "tepui", palabra que en la lengua de los Pemon, pueblo indígena local, significa "casa de los dioses". Esta majestuosa elevación frecuentemente aparece rodeada por un anillo de nubes.

Para los indígenas Pemon, el tepui representa un lugar sagrado. Su mitología cuenta que el monte Roraima es el tocón de un árbol sobrenatural que contenía todas las frutas y vegetales del mundo hasta que una figura mítica llamada Makunaima lo derribó.

El origen geológico de la "mesa flotante"

Los científicos explican que los tepuis se encuentran exclusivamente en América Latina, concentrados en Venezuela y el oeste de Guyana, donde suman más de 100 formaciones similares. La Sociedad Geológica de Londres determinó que estas estructuras son remanentes de un enorme bloque de arenisca formado hace aproximadamente 1.800 millones de años, cuando grandes dunas de arena se solidificaron lentamente hasta convertirse en roca.

Durante los siguientes 1.500 millones de años, otros tipos de rocas se acumularon sobre la arenisca, pero estas capas sufrieron erosión hace unos 180 millones de años. El viento y el agua trabajaron entonces sobre la arenisca, esculpiendo las gigantescas mesetas de laderas empinadas que vemos hoy.

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La cima del monte es completamente plana.

La cima del monte es completamente plana.

Los movimientos tectónicos finalmente elevaron estas mesetas hasta su altura actual, creando las condiciones perfectas para el desarrollo de un ecosistema completamente aislado en su cima.

Visitar la cima del monte Roraima y disfrutar de sus increíbles vistas requiere una caminata de varios días a través de terrenos desafiantes, pero el esfuerzo vale la pena para quienes buscan contemplar uno de los paisajes más extraordinarios del planeta.

Las piscinas de agua cristalina que se forman en la parte superior alimentan cascadas que se deslizan por los costados del tepui, como las Cataratas del Valle de Cristal y las Cataratas del Punto Triple, agregando aún más belleza a este singular enclave de Brasil, Venezuela y Guyana.

Un laboratorio natural evolutivo único en el mundo

La cumbre del monte Roraima alberga un ecosistema de "mundo perdido" que ha permanecido protegido de la región circundante durante aproximadamente 70 a 90 millones de años, según un estudio realizado en 2012.

Todavía se desconoce mucho sobre cómo estos ecosistemas de tepui evolucionaron, pero los investigadores estiman que una alta proporción de la flora y fauna en las cumbres son endémicas, lo que significa que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta.

El estudio de 2012 descubrió que estos ecosistemas no están completamente aislados. Los científicos analizaron el ADN de cuatro especies de ranas arborícolas que viven en tepuis separados para determinar si estas especies tuvieron algún contacto entre sí en los últimos 70 millones de años.

Curiosamente, los investigadores encontraron que las ranas compartían un ancestro común tan reciente como hace 5,3 millones de años, lo que sugiere que estos anfibios —y quizás otras criaturas también— pueden migrar subiendo y bajando por los acantilados de estas formaciones, creando un intercambio genético entre distintos "mundos perdidos" en América Latina.

El monte Roraima constituye una ventana única al pasado evolutivo del planeta, un verdadero laboratorio natural donde las especies han seguido caminos evolutivos particulares, lejos de las presiones de los ecosistemas circundantes en Brasil, Venezuela y el resto del continente.

El santuario natural que desafía el tiempo

Para los científicos, esta formación representa un tesoro biológico incalculable. Su aislamiento prolongado permitió la evolución de especies que no existen en ningún otro lugar del planeta, convirtiéndolo en un ecosistema único y punto caliente de biodiversidad que aún guarda numerosos secretos por descubrir.

La frontera entre tres países —Venezuela, Brasil y Guyana— atraviesa la cima del monte Roraima, haciendo de este tepui un punto de encuentro internacional único en su tipo, donde la naturaleza desconoce las fronteras políticas establecidas por los humanos.

Los pueblos indígenas que habitan en las cercanías del monte mantienen vivas sus tradiciones y su conexión espiritual con esta "casa de los dioses", respetando la sacralidad que representa la formación en su cosmología y transmitiendo de generación en generación las leyendas asociadas a este extraordinario lugar.