Por muchos años, las historias sobre una misteriosa finca ubicada en el departamento de Las Heras dieron vuelta por Mendoza y han circulado por generaciones en algunas casas. Se dice que quienes transitan diariamente por la zona suelen sentir que el lugar transmite una energía extraña, una sensación difícil de explicar que despierta curiosidad y, en muchos casos, un profundo temor.
La propiedad se encuentra hacia el norte de la capital mendocina, en la localidad de Panquehua. Es una atmósfera densa, capaz de poner la piel de gallina a los trabajadores, conductores y vecinos más escépticos. Para algunos aficionados a las leyendas mendocinas y al misterio, la tentación de conocer sus secretos desde adentro hace querer de cerca una parte de su historia. ¿Qué cosas no se saben? ¿Qué parte de la realidad no se cuenta? ¿Hay algo de cierto en la leyenda o todo es pura ficción?
Para responder algunas de esas preguntas, nada mejor que la voz de dos hombres que dicen haber sido testigos de extraños hechos: un ex trabajador de la propiedad y un influencer que grabó contenido sobre la leyenda.
Los testigos de una leyenda
Damián, un hombre cordobés hablando suelo mendocino, trabajó como guardia de seguridad en el predio durante cuatro meses. Había llegado allí tras responder a una oferta de empleo en Facebook. El día de su ingreso el ambiente parecía normal, aunque una tensa calma dominaba el territorio.
Al principio no le asustaba nada. Pero con el paso de las noches, mientras caminaba y vigilaba la finca, se le ponía la piel de gallina. “En la oscuridad te das cuenta de que hay una presencia rara. Vi hasta pisadas en la cosecha; se escuchaba cómo se quebraban las ramitas del suelo y el pasto seco, pero cuando revisábamos, no había nadie”, dice.
Aún así, este ambiente extraño no solo lo notan quienes trabajan ahí, sino también quienes van a visitar la finca. El conocido creador de contenido e influencer mendocino, Jonathan Coniglione ( eljoni_ok), ingresó en el lugar para grabar uno de sus videos y experimentó algo similar al trabajador.
Al preguntarle por su experiencia, Jonathan coincidió y agregó detalles: “Al entrar al lugar se siente un ambiente raro. Pero al acercarse a la zona de la iglesia, la sensación se vuelve aún más rara”.
El misterio de la capilla: una campana que suena sin existir
El punto vital de la actividad “paranormal” de la finca se centra en la antigua capilla y su campanario, una parte de la leyenda que poco se sabe. La capilla de la finca es lo primero que impacta al llegar, no solo por su estética, sino más bien por el aura oscura que la rodea. De hecho, no por nada el ingreso al templo está estrictamente prohibido.
“No podés entrar ni queriendo", dijo Damián ya que quiso hacerlo varias veces para ver qué había y no se lo permitían. “La puerta principal tiene candado, y adentro hay otra abertura que también tiene candado e incluso una pared. Casi todas las ventanas están tapiadas con ladrillos, en teoría para que no entren a robar. Pero una vez escuché el comentario de que, en realidad, era para que no entre ni salga nada de allí dentro”, detalló.
Mientras vigilaba la finca y cuidaba que nadie robara los frutos, el misterio se fue profundizando a medida que los días iban pasando, hasta que un tintineo metálico rompió el silencio inquietante.
“En mi primera guardia, escuché cómo sonaba la campana en la noche. Pensé que era el viento”, dice. Sin embargo, al terminar el turno a las siete de la mañana, Damian junto a otro compañero quedaron atónitos cuando vieron la realidad. “Nos acercamos a una habitación por fuera de la capilla que es donde guardábamos todas nuestras pertenencias y vimos que no había una tal campana”, detalla el exguardia.
Según cuenta la leyenda y se dice entre los vecinos, la campana la habían sacado hace muchos años porque justamente el campanario se escuchaba solo, siempre a las tres de la mañana. Pero eso no es lo peor, ya que cuando Jonathan estaba en el medio del predio vivió un perturbador percance técnico que prefirió no incluir en la grabación de su video: "No lo conté, pero literalmente se me apagó el celular de la nada cuando me acerqué a la iglesia”.
Explica que la batería se le descargó por completo y que el celular no prendía, por lo cual tuvo que terminar el video con las partes que tenía grabadas. "Intenté cargarlo en el auto y no se cargaba. Cuando llegué a la Ciudad de Mendoza recién prendió el celular", finalizó el creador de contenido.






