Dentro del pilates podemos encontrar ejercicios para beneficiar a múltiples grupos musculares. En este caso, te revelaré uno que no solo fortalece todo el core, sino que también permite darle mayor flexibilidad a la columna.
El ejercicio de pilates ideal para mejorar la flexibilidad de la columna y fortalecer el core
Con este ejercicio de pilates lograrás transformar tu cuerpo en pocos meses. Conocé cuál es para incorporarlo a tu rutina de entrenamiento

Este es el ejercicio de pilates infalible para trabajar core.
Cuál es el ejercicio de pilates que ayuda a fortalecer el core y darle flexibilidad a la columna
El ejercicio sugerido para lograr estos beneficios es el rolling back, uno de los más exigentes dentro de pilates. La práctica regular y precisa de este movimiento aporta ventajas significativas para la salud física y la corrección postural.
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Para encontrar estos beneficios en el mencionado ejercicio, es menester respetar al pie de la letra su ejecución de manera correcta. Para la postura de inicio, debemos sentarnos cerca del borde de la colchoneta, apoyando todo el peso sobre los isquiones (huesos de la pelvis que sostienen el peso del cuerpo al sentarse). Las piernas deben mantenerse unidas, con las rodillas flexionadas cerca del pecho, los talones casi pegados a los glúteos y los pies estirados en punta.
Luego debemos lograr la alineación espinal. Tenemos que curvar la espalda de manera uniforme desde el coxis hasta la parte superior de la cabeza. Es vital llevar el ombligo hacia adentro y en dirección ascendente.
A continuación, los principiantes pueden apoyar sus manos en el suelo por detrás de la cadera para ganar estabilidad, mientras que los más avanzados en pilates pueden colocar las manos sujetando la parte posterior de las rodillas, manteniendo los codos abiertos. La versión más avanzada de este ejercicio exige abrazar las tibias y sujetar los tobillos con firmeza.
Para el balanceo, exhalar profundizando el abdomen para levantar los pies y quedar suspendido sobre la zona del sacro. Al inhalar, el cuerpo debe rodar hacia atrás, apoyando vértebra por vértebra, deteniendo el impulso justo en la base de los omóplatos y asegurando que el cuello nunca impacte contra la superficie.
Para regresar, debemos utilizar el poder del centro para frenar el descenso y volver a rodar hacia adelante. El objetivo final es recuperar el punto de equilibrio sobre los isquiones sin permitir que la punta de los pies toque el piso.
Por último, en cuanto a la cantidad de repeticiones de este ejercicio, la recomendación pasa por realizar entre 5 y 10, priorizando siempre la fluidez del movimiento.