Era el año 1960 cuando los planes de irrigación soviéticos desviaron los ríos hacia los campos de algodón, dejando a los barcos de pesca varados en la arena. Cada año, más zonas de su lecho se secaban, y la pérdida de biodiversidad pasó desapercibida para el mundo. Esta es la historia del Mar de Aral.
Así es como el llamado “pecado del Mar de Aral” es una de los mayores desastres ambientales provocadas por el hombre conviertiendo lo que alguna vez fue un enorme lago lleno de vida en un paisaje árido y silencioso.
El mar que fue el cuarto lago más grande del mundo y ahora es un páramo desértico
La desecación del Mar de Aral está considerada como uno de los desastres ecológicos más humillantes llevados a cabo por el ser humano porque hizo de forma consciente y totalmente premeditada.
Todo comenzó en la década de los 60, cuando las autoridades de la antigua Unión Soviética diseñaron y desarrollaron un plan para convertir los territorios desérticos de Asia Central en el mayor centro algodonero del mundo.
Dado que el clima árido de la región imposibilidaba el cultivo de la planta, pusieron en marcha un ambicioso proyecto para regar los campos construyendo presas y embalses con más de 30.000 kilómetros de recorrido. Así es como se desvió a las plantaciones un tercio del caudal que normalmente llegaba al Mar de Aral, dejando sin agua el gigantesco lago y condenándolo a la desaparición.
Las primeras víctimas de este desastre ambiental fueron sin duda el ecosistema y la comunidad pesquera que vivía de él. En las aguas del Mar de Aral se capturaban toneladas de pescado y los humedales eran el hogar de gran cantidad de especies animales y vegetales.
Pero los pesticidas y fertilizantes utilizados en los cultivos acabaron con miles de peces. Además, la línea costera fue alejándose poco a poco de donde estaban situados los puertos pesqueros, lo que convirtió en prácticamente inviable esta actividad.
También el clima cambió porque descendieron las precipitaciones y las temperaturas se hicieron cada vez más extremas. Y por si fuera poco, dejó al descubierto toneladas de arenas salinizadas que el viento arrastró hasta los hogares afectando la salud humana.
A finales de los años 80, el nivel de agua en el Mar de Aral había disminuido tanto que el lago original quedó dividido en dos. Uno con algo de agua gracias a una presa y el otro, convertido en un pálido desierto.





