¿Lo sabías?

El inesperado ingrediente casero que usan los coleccionistas para revivir monedas valiosas

Los coleccionistas que tienen una moneda de valor y quieren dejarla en condiciones para una venta que cambie su situación, recurren a este ingrediente

Editado por Luciano Carluccio
carluccio.luciano@diariouno.com.ar

El universo de la numismática no para de crecer. Cada vez son más las personas que revisan los viejos cajones de sus abuelos o los frascos olvidados en el fondo del placard con la ilusión de encontrar una verdadera reliquia. Sin embargo, descubrir una moneda antigua puede volverse un desafío ante el estado de la misma, aunque un ingrediente puede salvarte.

A la hora de restaurar una pieza, la tentación de usar líquidos abrasivos, vinagre o bicarbonato es enorme. Pero los expertos son implacables: un error en la limpieza puede sacarle valor total a una moneda.

El ingrediente casero para revivir el valor de una moneda antigua

Cuando los coleccionistas más experimentados buscan acondicionar una moneda valiosa para su exhibición o venta, huyen por completo de los productos milagrosos. El ingrediente estrella, inesperado por su extrema simpleza, es el jabón con pH neutro.

A diferencia de los ácidos caseros, este elemento limpia por arrastre y emulsión, sin atacar la pátina original del metal ni generar reacciones químicas que puedan corroer el relieve de la pieza.

Los especialistas argumentan que la clave no reside en la potencia del químico, sino en su absoluta pureza y delicadeza, que hace que el ejemplar cotice más alto.

Además del proceso de lavado, los coleccionistas advierten que el trato diario de los ejemplares es crítico. Siempre se deben tomar las piezas exclusivamente por los bordes, evitando que la grasa opaque el metal de la moneda.

Paso a paso: Cómo revivir tu moneda correctamente

Para aplicar este truco numismático en casa de manera segura y lograr una correcta revalorización, se debe seguir un protocolo estricto de cuatro pasos:

  • El baño inicial: colocá la pieza bajo un chorro suave de agua templada para remover cualquier partícula de polvo o suciedad superficial que pueda rayar el metal al manipularlo.

  • La aplicación del ingrediente: con las manos limpias (o preferentemente usando guantes de látex), aplicá una mínima cantidad de jabón neutro directamente sobre ambas caras, acariciando la superficie con las yemas de los dedos de forma concéntrica.

  • El remojo estratégico: dejá reposar la pieza sumergida en agua destilada templada durante exactamente media hora. Esto ablandará la suciedad incrustada sin necesidad de fregar.

  • Aclarado y secado profesional: enjuagá con abundante agua destilada para eliminar cualquier residuo calcáreo del agua de canilla y apoyá la pieza sobre una toalla suave, secando mediante pequeños toques y evitando por completo el algodón, cuyas fibras pueden generar micro-rayaduras.

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