Durante años, Claudia Carrasco salió a ayudar a los demás aun cuando en su casa tampoco sobraba nada. Vestida de Blancanieves y acompañada por sus hijos mellizos, José y Claudio, convertidos en Batman y Darth Vader, recorrió barrios humildes de Mendoza repartiendo viandas, ropa, frazadas, calzado y esperanza. La imagen se volvió conocida en Guaymallén: una familia humilde ayudando a otras familias todavía más golpeadas por la vida.
El duro momento de la Blancanieves mendocina que dedica su vida a ayudar: "Necesitamos donaciones para seguir"
Claudia Carrasco fundó una ONG junto a sus mellizos con discapacidad. Llevan donaciones disfrazados de superhéroes. Hoy piden ayuda para poder continuar

Claudia Carrasco, la Blancanieves mendocina que lleva ayuda a los barrios más pobres. Aquí, junto a uno de sus hijos (izqquierda) que la acompaña como superhéroe. Ahora ella necesita ayuda.
Fotos: gentilezaPero esta vez la historia cambió y es ella quien necesita ayuda.
“Seguimos peleándola”, dice Claudia, con una mezcla de angustia y fortaleza que conmueve. La mujer reconoce que atraviesan uno de los momentos más difíciles desde que fundaron Corazones en Solidaridad, la asociación civil que nació durante la pandemia dentro de su propia casa y que hoy asiste a decenas de personas vulnerables.
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La caída de las donaciones, la falta de trabajo y la crisis económica golpearon de lleno a esta familia que vive prácticamente al día. “La gente ya no tiene plata como antes. Nosotros vendíamos pizzetas, panificados, tortitas, pero todo bajó muchísimo. Se hizo un círculo muy triste”, resume.
Vestida de Blancanieves, siempre ayudó a los que menos tienen
El panorama se vuelve todavía más duro si se tiene en cuenta que Claudia sostiene sola a sus hijos mellizos, ambos con discapacidad y problemas de salud. Lo poco fijo que entra a la casa son las pensiones de ellos, pero ya no alcanza. A eso se suman las medicaciones, que cada vez cuestan más conseguir.
“Estamos padeciendo muchísimo”, admite. Y, aun así, sigue pensando en los demás.
Por eso, pese a las dificultades, continúan organizando campañas solidarias para recolectar ropa de abrigo, mantas, acolchados, medias, zapatillas y alimentos no perecederos. El frío ya empezó a sentirse en Mendoza y Claudia asegura que cada vez son más las familias que golpean su puerta buscando ayuda.
También intentan terminar un pequeño espacio comunitario que empezaron a construir para las meriendas y encuentros solidarios con chicos del barrio, aunque por ahora no logran cerrarlo físicamente. “Seguimos haciendo campañas para ver si podemos terminarlo”, cuenta.
La situación es tan delicada que incluso debieron suspender el locro solidario que tenían pensado realizar este 25 de mayo. No hubo suficientes donaciones para concretarlo y decidieron pasarlo al 20 de junio, con la esperanza de reunir aunque sea lo mínimo indispensable.
“Lo vamos a hacer como podamos, aunque sea con poquito. La idea es poder darle un plato caliente a la gente que la está pasando mal”, explica.
La historia de esta mujer mendocina siempre estuvo atravesada por la lucha. Madre soltera, trabajó durante años en geriátricos, hizo rifas, vendió comida casera, artesanías y hasta planchó ropa para sostener a su familia. José y Claudio nacieron prematuros y con hipoacusia severa. Durante gran parte de sus vidas se comunicaron mediante lenguaje de señas y recién muchos años después pudieron acceder a audífonos.
Sin embargo, lejos de encerrarse en sus propios problemas, Claudia decidió transformar el dolor en ayuda comunitaria. Así nació Corazones en Solidaridad, primero como un pequeño comedor barrial y luego como una red solidaria que empezó a crecer gracias al compromiso de vecinos y comerciantes.
“Mi casa siempre fue un lugar donde había algo para compartir”, suele decir.
Llevando ayuda y donaciones a lugares aún más carenciados
Con el tiempo llegaron las meriendas, las viandas, las campañas de abrigo y las recorridas solidarias disfrazados de personajes infantiles para sacarles una sonrisa a los chicos. Sus hijos crecieron viendo a su mamá ayudar aun cuando ellos mismos atravesaban enormes necesidades. Por eso hoy duele tanto verla pedir ayuda para sostener algo que nació justamente para ayudar a otros.
Como si fuera poco, hace apenas unos días atravesaron otro momento angustiante. Cuando regresaron a su casa encontraron la reja de la casa forzada y la puerta exterior abierta. “Gracias a Dios no pasó nada peor, pero da miedo”, cuenta Claudia, que todavía no entiende qué podían buscar dentro de una casa donde apenas alcanzan para vivir.
Aun así, no pierde la fe. Sigue agradeciendo cada mensaje, cada bolsa de ropa, cada frazada y cada vecino que se acerca a colaborar. “Gracias por darnos esperanza y contención”, repite emocionada.
Cómo colaborar con la asociación que brinda ayuda este invierno
Porque detrás del disfraz de Blancanieves hay una mujer que nunca dejó de pelear. Una madre que convirtió las carencias en empatía y que, incluso en el peor momento económico de su vida, sigue soñando con un lugar donde nadie se sienta solo.
Quienes deseen colaborar con Claudia Carrasco y Corazones en Solidaridad pueden comunicarse al 261-3014855 o enviar ayuda económica al alias claudiacarrasco66 (Banco Nación).