Gabriel Rolón se ha vuelto viral en TikTok por los videos en los que habla de su libro y en él compartió uno de sus tantos consejos sobre como se llega a la felicidad. Si bien todas las respuestas que nos presenta la vida son demasiado cerradas, el especialista hace un esfuerzo por acercarnos a ellas.
El consejo del día, según Gabriel Rolón: "Es mejor aceptar una tristeza real que vivir una felicidad falsa"
Gabriel Rolón busca darnos consejos sobre cómo llegar con éxito a uno de los planteos más difíciles que nos pone la vida: la felicidad

Gracias a su libro "La felicidad" podemos conectar con vos y brindarte el consejo del día en cuanto a unos de los temas más complejos en la vida del ser humano y nos invita a mirar desde nuestras entrañas, desde nuestro corazón, sobre el peso de nuestras emociones.
Cuál es el consejo del día, según Gabriel Rolón
El consejo del día, que se le atribuye a Gabriel Rolón por su poderosa carga emocional y su profundidad psicológica, nos dice: “Renunciemos al optimismo y la esperanza, esas cosas engañosas que nos hacen creer que seremos felices. Es preferible una tristeza verdadera a una felicidad tramposa.”
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Al preguntarnos sobre la angustia y de lo que significaría la felicidad en términos generales, resulta un desafío pensar en aquellas acciones o decisiones que pueden acercarnos a un estado de mayor plenitud. De felicidad.
Es necesario pensar internamente sobre cómo lidiamos con las dificultades emocionales en la vida diaria. Muchas veces el día a día nos obliga a “poner buena cara” o a mantenernos “positivos”, y Rolón nos propone hacer una pausa para preguntarnos si esa actitud nos está alejando de lo que realmente sentimos.
Lo cierto es que es muy peligroso forzar una satisfacción artificial basada en expectativas ilusorias, aunque no lo creamos. Muchas veces, la esperanza y el optimismo, aunque bienintencionados, se convierten en mecanismos de negación, negamos el dolor, evitamos el duelo y fingimos estar bien. Esta “felicidad tramposa” puede anestesiar lo que verdaderamente necesitamos procesar.
Esto nos hace sentir la necesidad de estar bien frente a los demás. Aunque suene reconfortante, pueden ser formas de evitar el contacto con una tristeza necesaria y auténtica, de evitarnos preguntas incómodas que nos hagan hacerle frente a nuestro yo emocional.
Aceptar una tristeza verdadera, como propone Gabriel Rolón, no significa rendirse ni caer en el pesimismo, sino reconocer el dolor como parte inevitable de la existencia humana. Una ruptura amorosa, la pérdida de un ser querido o una frustración laboral, por ejemplo, necesitan ser vividas y elaboradas emocionalmente para poder sanar.
Pues las emociones que no se procesan, se estancan. Y una alegría falsa solo posterga el conflicto interno. Es tal como nos dice el prólogo: "La vida es un lugar muy difícil y tendemos a idealizar las cosas: el amor, la amistad, la vida misma. No idealicemos también la felicidad. Si tenemos una opción de ser felices, nunca será sin un poco de tristeza, sin un poco de ausencia, sin un poco de dolor, sin algo de soledad y sin faltas. Si alguna felicidad es posible, tenemos que aceptar que será una felicidad imperfecta".
Cómo aplicar este consejo en la vida cotidiana
- No minimizar lo que duele
- Evitar el autoengaño
- No temer al malestar emocional