Escuchar el tema favorito de la adolescencia, acordarse de un chiste capaz de empapar el cuerpo de endorfinas o rememorar un momento que te ilumina la mirada de tan solo pensarlo. Tres actividades del cerebro que, si no hay nadie a quien contárselas, pierden su mayor sentido.
El calor humano, la clave para estimular la memoria durante la vejez
La socialización es el factor más importante al momento de estimular las habilidades cognitivas. La psicóloga Laura Damonte explica que el verdadero sentido de los ejercicios cognitivos se alcanza cuando las personas logran tocar las fibras íntimas de las emociones, los recuerdos y, principalmente, conversar de ello con otros individuos. En estos casos, la socialización cumple un rol fundamental sin el cual se pierde el jugo de cualquier actividad estimulante del cerebro.
El enlentecimiento de las funciones cerebrales en la vejez
Este enlencimiento de las funciones del cerebro afecta principalmente a los adultos mayores, que se ven impedidos de realizar tareas cotidianas. Sin embargo, la disminución de las funciones cognitivas es una condición esperable de la vejez y como tal debe ser desmitificada. Además, entender las causas y tratamiento de la pérdida de la memoria leve permite sobrellevar el día a día, evitar el malestar que genera en el paciente y su entorno y tratarla adecuadamente.
Desde un punto de vista biológico, el envejecimiento ocurre por daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo, que llevan a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales. A medida que llega la vejez, miles de personas en el mundo padecen la pérdida de habilidades cognitivas. Es un hecho casi esperable. Sin embargo, la herramienta fundamental para mitigarlo es la que más escasea durante la vejez. Se trata simplemente de socializar.
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Desmitificar la pérdida de la memoria en los adultos mayores
Entre la falta de una solución definitiva, la impaciencia de las personas del entorno y el apuro de los que aún no lo sufren por tomar medidas preventivas que eviten el diagnóstico más temido, una humarada de dudas sin respuestas termina tapando una de las situaciones más comunes de la vejez.
"Todos seremos viejos alguna vez", es una de las frases más comunes que busca fomentar la empatía con los adultos mayores. Con esa justificación, o como un simple acto desinteresado, se vuelve necesario acompañar a los mayores en las afecciones esperables de la edad.
La Organización Mundial de la Salud expone dos datos fundamentales:
- En todo el mundo, las personas viven más tiempo que antes. La esperanza de vida general supera los 60 años.
- El aumento de la esperanza de vida no asegura una vejez de calidad.
El deterioro cognitivo leve es un gran impedimento en la calidad de vida adulta. No solo altera la paciencia del entorno, sino que también genera un malestar subjetivo cotidiano en las personas que lo sufren. Aunque la pérdida leve de la memoria puede advertir de un futuro Alzheimer, su aparición no indica necesariamente enfermedades futuras. Por eso, es importante consultar con un especialista para descartar diagnósticos complejos.
Sin embargo, una vez que los síntomas son confirmados como parte natural del envejecimiento del cerebro y no como una enfermedad, es fundamental tomar medidas preventivas para estimular a este gran órgano.
El cerebro actúa como un músculo, por eso requiere de ejercicios para mantenerse en buen estado. Aún así, ante miles de ejercicios estimulantes, la sociabilización cumple un rol fundamental en la salud del cerebro, así lo explica la psicóloga Laura Damonte, profesional a cargo del Taller de Ejercicios Cognitivos que se dicta en la Biblioteca Pública San Martín de Mendoza.
Actualmente, el grupo que se reúne los martes convoca a 40 adultos mayores, de los cuales 38 son mujeres. Allí, se practican actividades y ejercicios de estimulación cognitiva, expresión corporal y ejercicio físico, todos destinados a fomentar la actividad cerebral. Pero Laura hace hincapié en el factor más importante de la actividad: "Hacemos bingos musicales, por ejemplo, y allí es donde los adultos dialogan, florecen las emociones, los recuerdos y los participantes socializan entre ellos". Para la psicóloga, es clave tener gente con quien compartir las vivencias, los recuerdos y las actividades del día a día.
Lejos de desestimar los efectos de ejercicios como el sudoku, los crucigramas o las sopas de letras, Laura explica que el elemento más importante para estimular la cognición cerebral es la sociabilización.
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El cerebro no conoce de géneros
38 mujeres de 40 participantes en un taller de estimulación de habilidades cognitivas, no es dato menor. Solo dos hombres asistieron al curso dictado en la Biblioteca Pública San Martín. Según Damonte, es necesario eliminar los estereotipos que afectan al género masculino en la edad adulta y entender que los hombres también son vulnerables a los cambios cognitivos del cerebro.
El enlentecimiento de las funciones cognitivas puede ocurrir tanto en hombres como en mujeres, sin distinciones de género. Por eso es necesario asistir a estos encuentros, hablar del tema y sociabilizar, para tratar la pérdida de la memoria en todas las personas y trabajar así por una buena calidad de vida durante la vejez.
"Todos seremos viejos alguna vez"
La inteligencia no decrece con el envejecimiento, lo que cambia es el tiempo que se necesita para realizar algunas tareas. Así, desmitificar la disminución de las habilidades cognitivas ayuda a aliviar el día a día de las personas que sufren olvidos espontáneos, del entorno que convive con ellas y de la sociedad entera en general, normalizando un tema que, tarde o temprano, compete a todos.
Además, es importante tomar cartas en el asunto, realizar ejercicios para fomentar la actividad del cerebro a tiempo y, principalmente, participar de actividades sociales que generen calor humano, ese conjunto de emociones creadas únicamente en la interacción con los demás.





