En muchas ocasiones los huesos de la carne suelen terminar en la basura, y esto se debe a que pocas personas conocen el modo correcto de aprovecharlos para preparar un delicioso y nutritivo caldo.
La mayoría de los huesos contienen colágeno. El colágeno forma parte de una especie de malla donde se fijan todos los minerales que van a proporcionar al hueso dureza (calcio y fósforo principalmente) y flexibilidad.
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El caldo de huesos ayuda a preservar la elasticidad de la piel y le proporciona firmeza. También ayuda a retrasar la aparición de las arrugas y de la flacidez.
Como si todo esto fuera poco, el caldo de huesos ayuda a fortalecer el cabello y las uñas y mejora el aspecto general de la piel.
Tomar un plato de caldo de huesos todos los días nos aporta calcio, magnesio, cobre, hierro, manganeso, fósforo, potasio, sodio y zinc. Lo mejor es consumirlo antes de las cenas, ya que tiene poder saciante.
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¿Cómo preparar caldo de huesos?
Ingredientes
- Agua
- Variedad de huesos (pollo, carne, cerdo, jamón, etc).
El primer paso será lavar los huesos. Luego tendrás que colocarlos en una bandeja para horno y cocinarlos durante 15 minutos.
A continuación, en una olla grande, coloca 4 litros de agua y los huesos tostados y cocina bien todo durante 6 horas a fuego bajo. En el medio de la cocción, retira la espuma que se va generando en la superficie. Puedes retirar esta espuma con un colador.
Cuando hayan pasado las 6 horas, retira los huesos y cuela el caldo para que no queden impurezas o restos de hueso que puedan haber desprendido en la cocción. Puedes consumir el caldo en tibio y/o guardarlo en el freezer y consumirlo cuando lo desees.




