Siendo uno de los barcos pesqueros más grandes del mundo, su historia está llena de controversia. Este buque es una fábrica flotante donde no solo se capturan peces, sino que también se procesan y congelan.
El barco superarrastrero que captura 250 toneladas de pescado por día: una fábrica flotante que cambió las leyes
El buque superarrastrero Margiris captura 250 toneladas de pescado por día, funcionando como una fábrica flotante que ha generado controversia por su impacto ambiental

Estamos hablando del buque FV Margiris, que con 142 metros de eslora y 9.499 toneladas de desplazamiento, puede procesar más de 250 toneladas de pescado al día y tiene una capacidad de carga de 6.200 toneladas. Su magnitud ha suscitado temores de que pueda agotar gravemente las poblaciones de peces.
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¿Cómo funciona este barco?
Este barco utiliza redes inmensas (de hasta 600 metros de largo) que barren cardúmenes enteros en el océano. Cuenta con complejos sistemas de bombas y cintas transportadoras que seleccionan automáticamente las capturas de peces y las llevan a bordo para eviscerarlas, limpiarlas y congelarlas.
Siendo de Lituania, este buque opera de manera nómada a nivel global, desplazándose por aguas internacionales y zonas económicas exclusivas autorizadas, aunque su posición en tiempo real suele situarse en Sudamérica. Su ubicación depende de las temporadas.
El impacto ambiental de este barco
En septiembre de 2012, estalló una polémica nacional en Australia por la llegada de este barco superarrastrero de 9.500 toneladas a sus aguas. La empresa Seafish Tasmania había traído el buque con la intención de que pescara especies pelágicas. La llegada del barco generó controversia de inmediato y provocó una gran protesta pública por el posible daño que causaría a las poblaciones de peces australianas.
Dos años después, en noviembre de 2014, se publicó un estudio científico que confirmó los temores de que el buque habría tenido un impacto negativo desproporcionadamente alto en el medio ambiente marino de Australia, además de provocar efectos colaterales en otras actividades como la pesca y el turismo.
La presencia de este barco y sus impactos ambientales y económicos para el sector pesquero local ha generado protestas. En 2019 se produjo una situación similar en Gran Bretaña cuando el mismo buque, comenzó a operar en el Canal de la Mancha, frente a la costa sur de Inglaterra. Sin embargo, debido a la vinculación de la normativa pesquera británica con la Política Pesquera Común de la UE, el gobierno del Reino Unido no pudo expulsar al buque del mismo modo que lo hicieron los australianos, y este continuó operando en aguas británicas.