Tener un árbol en el jardín es una decisión inteligente y beneficiosa para cualquier hogar. Su sombra natural ayuda a reducir la temperatura del ambiente y a mantener la casa más fresca en verano. Además, mejoran la calidad del aire, aportan frescura y belleza al entorno.
El árbol frutal de tamaño medio que se cultiva en maceta y deja un aroma dulce en el jardín
Es un árbol frutal de rápido crecimiento y fácil cultivo. Produce frutos comestibles y de sabor agradable

Este árbol es nativo de México.
Si quieres convertir tu jardín en un espacio ideal para relajarse y conectar con la naturaleza, lo mejor que puedes hacer es cultivar un zapote blanco (Casimiroa edulis). A continuación, exploramos esta magnífica especie arbórea que produce frutos comestibles dulces.
El zapote blanco es un árbol de tamaño medio que pertenece a la familia Rutaceae, la misma que los cítricos. Sus hojas son de color verde intenso, y su fruto es redondeado con una piel verde clara, manteniendo este color incluso cuando está maduro. Su pulpa es blanda, blanca y con un sabor dulce que recuerda al melocotón y la pera.
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Es una especie originaria de México que se ha adaptado bien a otros climas y puede cultivarse en diversas regiones. A pesar de su resistencia, para obtener frutos de calidad es fundamental conocer sus cuidados específicos, desde su siembra hasta su cosecha.
Cuidados del árbol
Los expertos de Picture This afirman que es una planta fácil de cuidar debido a su naturaleza resistente. Prospera mejor en condiciones de pleno sol, donde maximiza el potencial de crecimiento y la producción de frutas.
Necesita un riego constante pero sin excesos. Se recomienda regarlo una o dos veces por semana en climas templados, con mayor frecuencia en épocas de calor intenso o sequía. En invierno hay que reducir el riego para evitar el exceso de humedad en las raíces.
Este árbol no requiere podas excesivas, pero es recomendable realizar una poda ligera para eliminar ramas secas y asegurar un crecimiento equilibrado.
Cultivo en maceta
El zapote blanco tiene un tamaño medio así que se puede cultivar en una maceta. Para esto es importante utilizar un recipiente de al menos 60 a 70 litros, con orificios de drenaje. En la maceta hay que colocar sustrato arenoso y fértil.
Para sembrar este árbol tienes que colocar las semillas directamente en la tierra de la maceta con el extremo puntiagudo hacia abajo, a una profundidad de 2 a 5 centímetros. Cuando crezca puedes trasplantarla a un recipiente más grande o directamente al suelo si el clima lo permite.