En el mundo existen cientos de aeropuertos, pero ninguno como este. Se trata de una infraestructura única que desafía los límites de lo conocido y resulta esencial para la realización de cientos de vuelos internacionales cada año.
El aeropuerto más caro del mundo se hunde poco a poco, pero se sigue ampliando
Este colosal aeropuerto, sufre un hundimiento que pone en jaque su longevidad a pesar de continuar con su ambiciosa ampliación

El problema de este aeropuerto es que las islas artificiales sobre las que está construido han experimentado un hundimiento mayor al esperado, superando los 17 metros, una cifra muy por encima de lo proyectado inicialmente.
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El aeropuerto más caro del mundo se hunde lentamente pero su ampliación continua
El Aeropuerto Internacional de Kansai está ubicado en una isla artificial en la bahía de Osaka, a unos 5 kilómetros de la costa de Honshu, la isla más grande y poblada del país. Fue creado para aliviar la presión sobre el aeropuerto de Osaka, que no podía manejar el creciente volumen de pasajeros. Desde entonces, este último opera solo vuelos nacionales.
La construcción de Aeropuerto Kansai representó un enorme desafío técnico y económico. Su costo inicial fue de 14.000 millones de dólares, pero para 2008 ya se había elevado a 20.000 millones. Esta suma incluyó la recuperación de terrenos, la construcción de dos pistas (la segunda, de 4.000 metros, se añadió en 2007) y varias terminales.
Un aeropuerto monumental para el mundo
Gran parte del sobrecosto se debió al hundimiento de la isla artificial, un fenómeno previsto desde el inicio debido a la blandura del suelo marino en la bahía de Osaka. La tasa de hundimiento, que en 1994 era de 50 centímetros por año, se redujo a 7 centímetros anuales en 2008.
A pesar de sus problemas estructurales, el Aeropuerto Internacional de Kansai es considerado una maravilla de la ingeniería. En 2001, fue reconocido como uno de los “Monumentos de Ingeniería Civil del Milenio” por la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles.
Sin embargo, el hundimiento ha superado las estimaciones más optimistas. En la segunda isla artificial, construida para ampliar las instalaciones, el terreno se ha hundido 17,47 metros, y en algunos años se han registrado descensos de hasta 21 centímetros.
Si esta tendencia continúa, se estima que ciertas secciones del aeropuerto podrían quedar al nivel del mar para el año 2056, lo que pondría en riesgo su funcionamiento frente a tifones u otros fenómenos climáticos extremos.