Además de sufrir la profunda pena de haber perdido a su bebé, los jóvenes padres de Sebastián Barrionuevo, fallecido ahogado el viernes en un domicilio particular de calle Azcuénaga, de Lunlunta, sufren la angustia de perder la tenencia de su otro hijo y duras reprobaciones en redes sociales.
"El problema grave es que mucha gente se ha largado a opinar y a juzgar a mi hermana sin saber realmente qué pasó y basándose en información imprecisa", explicó Marcelo Palacio, hermano de Vanesa, la mamá de Sebastián, quien tenía un año y medio de edad.
Marcelo, el tío del niño accidentado comentó que lo que más dolió a los padres fue que se mencionó que ambos estaban en el lugar en momentos en que el niño se ahogó, cuando en realidad la mamá estaba sola, y dejó al niño un par de minutos para ir a la cocina a ayudar a su hermana de 15 años y ocurrió la inmersión fatal. La pequeña pileta de lona apenas tenía unos 20 centímetros de agua "porque se iba a juntar toda la familia por las Fiestas, y venían otros sobrinos chiquitos a la casa de mi papá (abuelo materno)", explicó Palacio.
Apenas la mamá vio que el bebé estaba sumergido, lo sacó, y pidió ayuda a los vecinos, quienes trataron de hacerle resucitación cardiopulmonar (RCP). Luego llegó Marcelo, quien cursa estudios como aspirante a bombero voluntario en Luján, y trató de reanimarlo hasta que llegó la ambulancia y la policía, quienes tampoco pudieron hacer reaccionar al pequeño.
La mamá de Sebastián, Vanesa del Rosario, de 22 años, vive un doble dolor, ya que ahora también ha perdido a su hijito mayor, Félix, de 2 años y medio, quien está bajo la custodia de su abuelo materno, hasta que la justicia determine si la mamá e Ignacio (22), el papá, aprueban las pericias psicológicas que le harán este próximo miércoles las autoridades para hacerse cargo de su otro hijo..
