Hace aproximadamente ciento veinte millones de años, un animal extraño surcaba los tupidos bosques del actual noroeste geográfico de China. Un reciente descubrimiento científico logró identificar a un pequeño dinosaurio emplumado, pariente del famoso velociraptor.
Descubrimiento de un "dinosaurio ardilla", que planeaba entre los árboles para cazar
Un fascinante descubrimiento asiático logró identificar al antiguo cazador prehistórico que acechaba a las aves primitivas chinas.

Los restos fósiles de la criatura aparecieron en un yacimiento repleto de fragmentos óseos pertenecientes a aves antiguas. Las piezas formaban agrupaciones muy similares a las bolas de alimento no digerido expulsadas por los búhos modernos.
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El descubrimiento
Los paleontólogos sospechaban largamente sobre la presencia de un hábil cazador capaz de atrapar plumíferos primitivos, aunque faltaban pruebas contundentes para confirmarlo. Los especialistas señalaron recientemente al responsable anatómico de dichas muertes masivas, una nueva especie bautizada como Jian changmaensis.
El hallazgo formó parte de una publicación oficial dentro de la revista del Museo Carnegie a principios del mes de junio. Los datos obtenidos resultan cruciales para comprender la evolución animal al presentar registros fuera del territorio oriental.
Jingmai O’Connor, paleontóloga del Museo Field de Chicago, brindó precisiones sobre el material geológico extraído. "Los científicos encontraron estos extraños y fragmentados grupos de huesos de aves en este sitio, y no sabíamos qué los producía.
Este nuevo dinosaurio microraptor, Jian changmaensis, es nuestra mejor suposición", afirmó la investigadora norteamericana. Además, sumó otros detalles anatómicos: "Es el único reptil antiguo encontrado en este sitio que no era un ave. Era un carnívoro, y era mucho más grande que todo lo demás que hemos encontrado allí".
Una ardilla prehistórica
Las mediciones apuntan a una bestia con dimensiones comparables a una lechuza común actual, equipada con plumas largas repartidas por ambas extremidades. Las características físicas daban la impresión visual de poseer cuatro alas separadas.
Los profesionales consideran imposible el vuelo activo para la especie. Matt Lamanna, especialista del Museo Carnegie de Historia Natural, comentó: "Estas cosas probablemente vivían en el suelo, pero algunas tal vez podían trepar y planeaban de árbol en árbol, casi como las ardillas voladoras modernas".
"No se puede entender la vida en el planeta hoy sin observar sus orígenes", sentenció O'Connor. Luego, agregó: "Las aves son posiblemente el grupo de animales vertebrados terrestres más exitoso en la Tierra hoy. Aprender sobre las primeras aves y sus parientes cercanos no avianos nos da una mejor comprensión de qué hizo tan especial al grupo que sobrevivió".