El hallazgo de una imagen antigua permitió un descubrimiento clave para entender mejor el pasado. Un historiador analizó unos dibujos de 1860 sobre un mosaico encontrado en Francia que se perdió en la guerra. En esos papeles aparece una mujer enfrentando a un leopardo en la arena.
Descubrimiento relevante: dibujo de la primera mujer domadora de bestias en la historia
Una investigación sobre un mosaico del siglo III revela que una mujer luchaba contra fieras, un descubrimiento que se realiza por primera vez

Un descubrimiento realizado en un mosaico antiguo.
Esta figura no era una simple animadora, sino una profesional que participaba en los peligrosos juegos del Imperio Romano. Hasta ahora, casi nadie pensaba que ellas seguían haciendo esto en el siglo III.
La joven representada en el arte vestía de forma distinta a los hombres. Mientras los otros combatientes tenían barba y ropa pesada, ella salía a la arena con un látigo y un puñal. El artista de la época quiso que se notara bien que era una luchadora femenina.
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Este descubrimiento es muy valioso porque solo existen unas pocas menciones en textos antiguos sobre mujeres que pelearan contra animales salvajes. Ahora existe una prueba visual de que estas valientes existieron y que su trabajo duró mucho más tiempo del que creían los expertos actuales.
Luchadoras profesionales entre fieras salvajes
A estas combatientes las llamaban venatrix. Su tarea era muy arriesgada porque tenían que dominar a los depredadores frente a miles de personas. En el caso del mosaico de Reims, la mujer actuaba como una ayudante que guiaba al leopardo hacia otros compañeros.
No usaba armaduras grandes, lo que demuestra que confiaba en su velocidad y en su látigo para no salir herida. Los gladiadores de este tipo eran muy populares y este dibujo es el único que muestra a una chica haciendo ese trabajo tan específico.
Este estudio demuestra que la vida en el Imperio Romano tenía sorpresas que todavía no conocemos del todo. Aunque el mosaico original se rompió por las bombas en 1917, los bocetos guardados por tanto tiempo sirvieron para rescatar la identidad de esta cazadora.