El reciente descubrimiento de un yacimiento paleontológico en una cueva subterránea de Texas generó una nueva perspectiva sobre el pasado ambiental de Estados Unidos. Un grupo de científicos exploró un conducto de agua donde hallaron una acumulación masiva de huesos pertenecientes a la megafauna del Pleistoceno. Los restos indican que hace aproximadamente 100.000 años, la región central del estado albergaba ecosistemas mucho más húmedos y boscosos de lo que indicaban las teorías previas sobre la Edad de Hielo.
Descubrimiento múltiple en una cueva inundada de Texas: fósiles prehistóricos
Investigadores hallaron restos óseos de especies inéditas en la zona que sugieren un clima boscoso y húmedo hace miles de años

La cueva en la que se realizó el descubrimiento está inundada.
Expedición submarina en busca de restos fósiles
La investigación comenzó cuando John Young, un espeleólogo experimentado, obtuvo acceso a la cavidad denominada Bender’s Cave, situada en el condado de Comal. Durante sus incursiones iniciales, detectó una cantidad inusual de materiales óseos en el lecho del arroyo interno. Ante el hallazgo, contactó a especialistas de la Universidad de Texas en Austin para iniciar un rescate sistemático. El descubrimiento requirió que los expertos utilizaran trajes de neopreno y equipo de buceo superficial para trabajar en las profundidades del sistema hídrico.
Entre marzo de 2023 y finales de 2024, el equipo realizó seis expediciones para recolectar las piezas. Los buzos recorrieron 21 zonas diferentes de la cueva, recuperando dientes, garras y fragmentos de caparazones que permanecían sumergidos. La visibilidad de los huesos resultó sorprendente para los paleontólogos, pues el suelo del túnel estaba cubierto de evidencias biológicas antiguas. La mayoría de estos elementos llegaron al sitio arrastrados por inundaciones a través de sumideros naturales.
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Especies inesperadas en el territorio texano
La diversidad biológica recuperada en esta zona de Estados Unidos incluye animales de gran tamaño como perezosos terrestres gigantes, gatos dientes de sable y mastodontes. Sin embargo, lo más relevante del descubrimiento radica en la presencia de tortugas gigantes y pampatéridos, ancestros de los armadillos del tamaño de un león. Estos animales habitaban tradicionalmente áreas con temperaturas más elevadas, lo que obligó a los científicos a replantear la configuración climática de la zona en el pasado.
La ubicación de los restos en la cueva plantea desafíos para establecer fechas exactas debido a la ausencia de sedimentos terrestres circundantes. No obstante, la morfología de los fósiles coincide con ejemplares de periodos interglaciares encontrados en otras partes de Texas. Estos datos sugieren que la región no siempre consistió en praderas secas y frías. Por el contrario, el hallazgo de mastodontes refuerza la idea de un paisaje dominado por bosques densos y fuentes de agua constantes hace un milenio.