Cuando Daniel Vila llevaba a comer asados a sus 3 primeros hijos a la montaña mendocina, en la zona de El Challao, difícilmente imaginó que 30 años más tarde, él junto a su familia actual, inauguraría en el lugar un centro hotelero y gastronómico llamado Puesto del Indio que, en aproximadamente 12 hectáreas, combina descanso, vistas majestuosas de la Ciudad, paseos de aventura, spa, delicias de autor, espacios para eventos, un almacén de regionales y hasta helipuerto.
Descanso, paseos en helicóptero y alta gastronomía: así es el lujoso complejo Puesto del Indio
La empresaria Barbarita Vila presenta el emprendimiento hotelero y gastronómico construido en el corazón de la montaña mendocina. "Este lugar es mágico", asegura

Barbarita Vila presenta Puesto del Indio. Como bienvenida, una escultura en piedra iluminada, obra del artista Tachuela, se erige en la plazoleta de entrada.
Puesto del Indio. Así se denomina este proyecto que ofrece al turismo y a los mendocinos una propuesta única que fusiona lujo, respeto por la naturaleza, actividades recreativas y cocina de primer nivel.
Consta de un hotel con 12 habitaciones, lodge con 15 suites, el restó Isidris, un almacén de productos regionales, ropa de diseño y artesanías típicas y varios espacios para eventos (desde una cava de vinos hasta un playón que se puede cerrar con carpas).
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A sólo 15 kilómetros del centro mendocino, el destino sorprende por su equilibrio entre modernidad y tradición, brindando a sus huéspedes una vista privilegiada de las montañas y de la Ciudad. Un lugar que redefine la oferta turística de la región.
Un lugar mágico
Barbarita Vila -hija de Daniel y empresaria que hoy es la cara visible del emprendimiento- se emociona al recordar que visitaba el lugar de niña, en compañía de su padre y hermanos, para comer los clásicos "asaditos".
“Lo que estamos presentando es mágico, único”, afirma recorriendo con su mirada lo que antes era un puesto habitado por un solitario casero y sus gallinas y ahora es un resort exclusivo donde la arquitectura dialoga con el paisaje y los servicios de primer nivel elevan la experiencia.
“Tenemos gastronomía de alto vuelo inspirada en los antiguos bodegones, excursiones, trekking, helipuerto, canchas de pádel, piletas climatizadas, spa, gimnasio, guardería para niños, espacio para meditación, entre otros servicios. Me emociona estar a cargo y que mi papá me haya pasado su legado”, agrega.
El legado, a su vez, viene de más atrás, de su abuelo, Don Alfredo Vila, fundador de barrio Dalvian.
“Él fue el precursor de este sueño”, subraya. Es que así como ese visionario levantó el primer barrio privado del país y le ganó al desierto, hoy Puesto del Indio le gana a la aridez de los cerros y a lo complejo del territorio, con una construcción que además respeta el ambiente y fue diseñado con mirada sustentable. “Por ejemplo, se instalaron 386 paneles solares que abastecen toda la energía necesaria y el uso de vehículos eléctricos”, se enorgullece Barbarita.
Gastronomía de alto vuelo y legado familiar
Para Barbarita Vila (35) encarar la conducción de este centro turístico es la coronación de una carrera. Tras recibirse de abogada decidió estudiar gastronomía. "Me encanta la cocina y ahora por legado familiar me hago cargo de Puesto del Indio. Es la mayor responsabilidad que me toca afrontar", cuenta en entrevista con Diario UNO.
Se muestra segura y deposita su confianza en el equipo que la acompaña. "Es un staff de primer nivel: están Pablo José Curtosi como gerente general; Mariana Navarro como gerente de marketing & ventas; Claudio Lucero, gerente de alimentos & bebidas y chef y; Matías Almagro, como gerente de operaciones".
El vínculo de Barbarita con el complejo Puesto del Indio & Isidris Restó es personal y profesional.
“Me crié en este lugar, que tiene una mística única y una ubicación privilegiada, y está preparado para que el huésped disfrute de toda la comodidad durante su estadía. Siempre hubo un halo de misterio sobre lo que había aquí 'arriba’, por eso estamos presentándolo y mostrándolo al público”, advierte.
A lo largo de los años, el proyecto fue evolucionando. Comenzó con el restaurante, seguido de los lodges y, más recientemente, la apertura del hotel boutique.
El complejo fue inaugurado parcialmente hace un año y desde el sábado 8 de marzo encenderá el 100% de los motores, ofreciendo una gama de actividades para turistas vip: desde cabalgatas y excursiones en bicicleta hasta trekking por los cerros y experiencias gastronómicas de primer nivel.
Además, cuenta con un lobby bar para disfrutar de tardes de té y una cava con capacidad para 5.000 botellas, todo enmarcado en un paisaje incomparable.
"Estamos en el corazón de la montaña, pero a sólo 20 minutos de la ciudad de Mendoza y muy cerca del aeropuerto, lo que hace que sea un lugar único para aquellos que buscan disfrutar de la naturaleza sin alejarse demasiado de la ciudad", destaca.
Desde su apertura se ha ganado la preferencia tanto de mendocinos como de turistas internacionales, quienes ya comenzaron a hacer reservas para hospedarse, celebrar bodas y otros eventos exclusivos.
Según Barbarita, la atención cálida y personalizada que se brinda son los mayores atractivos. "La gente se siente como en casa y eso es algo que siempre quisimos lograr".
Detrás de cada detalle arquitectónico y de decoración estuvo el empresario Daniel Vila. “Mi papá es muy perfeccionista y, junto a mi familia, queríamos asegurarnos de que todo estuviera en su lugar antes de la presentación oficial”.
“A veces, una se siente tentado a esperar hasta que todo esté perfecto, pero llega un momento en que hay que lanzarse. Ya estábamos operando pero ahora era el momento de presentarlo a quienes no nos conocen aún y quieran visitarnos. Y eso haremos el próximo sábado. Si bien la provincia tiene muchísimos lugares emblemáticos, lo nuestro es superlativo: no somos una bodega, pero tenemos nuestro propio viñedo y vino. Desde Puesto del Indio se ve la montaña, pero a la vez estamos en el corazón de la montaña y la vista de la Ciudad, en cualquier horario y desde cualquier lugar, es inmaculada", resalta.
Un corral del siglo XIX devenido en un espacio de primer nivel
Daniel Vila, quien pensó en este espacio como un restaurante para oficiar de anfitrión, fue quien impulsó el proyecto desde sus inicios. “Era un corral del siglo XIX. Ahí estaba el Puesto del Indio, con su almacén y la casita del puestero. Mi papá quería crear un lugar acogedor, donde las personas pudieran sentirse como en casa”, recordó.
Nada fue fácil durante el proceso ya que aparecieron varios obstáculos en el camino. Poco después de iniciada la obra llegó la pandemia del Covid-19, lo que obligó a suspender los trabajos y retrasó significativamente los plazos.
Luego, en octubre de 2023, los incendios provocados por un intenso viento Zonda fueron una amenaza y pusieron en riesgo la infraestructura en construcción. Finalmente, un año atrás, un fuerte aluvión encendió las alarmas y aceleró la necesidad de completar obras hídricas destinadas a conducir y contener el agua hacia los canales.
Montar una estructura de primer nivel al pie de la precordillera resultó un desafío de enorme magnitud. El clima es extremo, con estaciones bien marcadas que determinan el ritmo de la vida en la zona. En febrero de 2024 fue un ejemplo con un aluvión producto de una lluvia histórica que obligó al cierre temporal del restaurante y la reconstrucción de algunos sectores.
“Nos afectó una lluvia que se registra una vez cada 100 años. Se trabajó muchísimo para recuperar este paisaje verde y encantador. Tiempo antes, la amenaza del fuego por el viento Zonda nos angustió muchísimo”, recuerda.
“Mi padre me deja la vara muy alta”
Para Barbarita, Isidris representa un proyecto soñado hecho realidad y, sin dudas, uno de los más significativos en su carrera. Sin embargo, esta joven empresaria y abogada, madre de tres hijas pequeñas (Guadalupe, de 4 años; Clementina, de 2; y Romanella, de 9 meses), ha consolidado su presencia en el mundo gastronómico con otros emprendimientos exitosos.
Entre ellos es socia en la heladería Innamorato; dueña de Fabric Sushi Mendoza, en Belgrano al 1000, de Ciudad; y Bruselas Café, en Godoy Cruz. Además, desempeña un rol clave como presidenta de la Fundación Grupo América, que se dedica a acciones benéficas.
“Sin ayuda ni organización sería imposible. Con Isidris en particular siento un gran compromiso porque debo cuidarlo. Mi papá, el fundador, me deja la vara muy alta”, reflexiona.
Ella conoce el restó como la palma de su mano y lo considera el “corazón” de su historia personal.
Es que aún atesora los veranos de su niñez, cuando acampaba junto a su padre, exploraba montañas y recorría el paisaje en moto. “Siempre decimos que hoy mi abuelo estaría orgulloso”.
Isidris busca ofrecer una propuesta gastronómica que combina el estilo bodegón con un toque gourmet. A diferencia de las bodegas, aquí no hay un menú de pasos, sino que los comensales eligen a la carta.
"Es un concepto muy de mi papá", confiesa Barbarita. "Además de ser un gran anfitrión, le gusta lo simple: la milanesa, la pasta. Entiendo que le dimos una vuelta de tuerca porque estamos orientados a un turismo de alta gama".
Casualidad o destino, este sábado 8 de marzo, en plena Vendimia y día de presentación oficial del complejo también es el cumpleaños de Barbarita, quien resume su camino con una reflexión: “En casa no estudiar no era opción. Soy abogada, pero siempre fui una apasionada de la cocina. Empecé haciendo cursos de cocina en Buenos Aires mientras ejercía el Derecho, y poco a poco este mundo me atrapó. Fui creando mi propio sello".
El Almacén, un espacio con lo más auténtico del país
Resulta asombroso pensar que en el mismo lugar donde hoy se encuentra El Almacén, una tienda exclusiva de productos regionales manejada por Pamela David, antes sólo había desierto y un puesto con animales. Eso sí: aquí se conservó la estructura original de piedra. Es otro lujo del lugar y el resultado de numerosos contactos con artesanos de distintas partes del país y orfebres reconocidos”.
El local ofrece una amplia variedad de productos cuidadosamente seleccionados, como la línea Manos Andinas, indumentaria, calzados, sombreros, bolsos y carteras de confección artesanal y una destacada línea de mates, cuchillos, vinos y diversos accesorios de diseño.
También cuenta con merchandising de la marca, lo que permite a los visitantes llevarse un recuerdo especial de la experiencia.
El vino que ofrece el local, “Puesto del Indio”, se produce en la Estancia San Isidro, a 1.700 metros sobre el nivel del mar y refleja la fuerza de la montaña y el terroir mendocino.
Fuente de empleo permanente
Desde su inauguración, el complejo ha generado empleo para 72 personas de manera permanente, aunque en eventos especiales el equipo se amplía con personal adicional para garantizar un servicio impecable.
“En todos los casos pasan por un proceso de selección riguroso, lo que nos permite brindar un servicio de excelencia. Contamos con un equipo altamente capacitado, con dominio de idiomas y conocimiento sobre el mundo del vino, además de un trato excepcional hacia nuestros huéspedes", asegura.
"Es gente con muchas ganas de trabajar y de brindar lo mejor”, dice Barbarita.
En el complejo ya hubo eventos, como el caso de una boda que duró 3 días. "El entorno le da un toque de ensueño a parejas de Mendoza y de otros puntos del país que se alojan junto a sus invitados”, comenta.
Para estas ocasiones especiales, el equipo organiza una serie de actividades y excursiones. Entre las opciones se encuentran las travesías en UTV hacia la Pampa de los Ñangos, caminatas guiadas por los cerros, acceso a un spa de primer nivel y el disfrute de cuatro piletas climatizadas, una de ellas de uso exclusivo para los huéspedes de la habitación presidencial del hotel.
El servicio especial de un helicóptero
Hay un helicóptero que se ofrece como un servicio diferencial. No sólo traslada a los visitantes desde el aeropuerto hasta Puesto del Indio, sino que también hace paseos por zonas turísticas o bodegas. Para eso el complejo cuenta con helipuerto.
La ambientación del lugar es otro de sus puntos fuertes. Gran parte de la decoración fue seleccionada personalmente por Daniel Vila, quien recorrió mercados de pulgas y anticuarios porteños y mendocinos en busca de piezas únicas.
Mobiliario restaurado, lámparas antiguas y un mostrador de época se integran armoniosamente en el entorno. Su intención fue clara: respetar la infraestructura del lugar, combinándola con los tonos de la naturaleza sin alterar la vista privilegiada a la ciudad, que, aunque deslumbra al atardecer, regala una panorámica imponente las 24 horas.
Una propuesta ecológica y sustentable
El proyecto hotelero también apuesta a la sustentabilidad. No se utilizan botellas plásticas; en su lugar, el agua de vertiente –purificada con un sistema de siete filtros– se sirve en botellas de vidrio reutilizables.
Además, todos los vehículos son eléctricos y se cargan con energía limpia, mientras que el cableado del complejo será completamente subterráneo en un futuro cercano.
Imágenes que resumen el lujo en la montaña
Las habitaciones ofrecen servicios de primer nivel. Las parrillas, por ejemplo, brindan dos opciones: asado listo preparado por los cocineros o insumos para que los huéspedes lo cocinen a su gusto.
También hay tres piscinas climatizadas, aunque el lodge premium cuenta con una exclusiva con vista panorámica a la ciudad.
A continuación, más fotos de Puesto del Indio: