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Historia de vida

Dejó todo y se dedicó a cuidar caballos víctimas de maltrato animal: "Ellos salvaron mi vida"

Yésica Valenzuela es la presidenta de Pempa donde cuidan caballos víctimas de maltrato animal. Pero también es el lugar donde ella encontró una nueva vida

Editado por Soledad Segade
segade.soledad@diariouno.com.ar

"A ellos les debo todo", así de simple y profundo describió Yésica Valenzuela cómo vive el día a día entre caballos que requieren de toda la atención, cuidados especiales y amor. Además, cumple un rol que le queda a la perfección, ya que desde este año es la presidenta de Pempa, la asociación dedicada a salvar equinos víctimas de maltrato animal.

Yésica nos recibió una mañana fría, pero seguimos su consejo de ir cuando el sol calentaba un poco más. En el lugar se respiraba un aire diferente. Alejados de la zona urbana del Gran Mendoza, el sonido de los caballos pastar nos obligó a hacer silencio para apreciarlo en un ambiente con calor del amor y con la tranquilidad de sentirse a salvo. Todo ordenado. Todo en su lugar.

Caballos Asociación Pempa rescatados

La dulce Armeline, curiosa pero con miedo, posó para la foto junto con Yésica Valenzuela.

Protectora equina mendocina podemos ayudarlos es lo que significa la sigla Pempa, y tiene personería jurídica desde el 7 de julio de 2015, justo hace 10 años.

Hoy tienen 44 caballos, cuatro burros, una mula, además de cinco perros: "Tuvimos que cortar con los rescates porque estamos con sobrepoblación, no tenemos más corrales para traerlos", lamentó Yésica sobre el predio que tienen en comodato con la municipalidad de Maipú desde el 2019, en la calle Espejo a metros de Castro Barros, a 25 kilómetros del centro de Mendoza.

Caballos Asociación Pempa rescatados

Yésica contó mientras posaba con Armeline que los caballos salvaron su vida.

"Nosotros estamos acá por y para ellos. Siempre les recuerdo a los voluntarios que no se olviden que sin ellos nosotros no somos nada. Los caballos son los verdaderos protagonistas", destacó la presidenta de Pempa, quien tras una historia de dolor cambió todo con este trabajo.

Tanto los socios, como los voluntarios y demás personas que colaboran en Pempa lo hacen ad honorem, es decir, gratis: "Mi día empieza con un llamado al casero para saber si están todos bien y después sigo con trámites, reuniones, y gestiones en la Municipalidad, hasta la 1 de la noche".

Quién es Yésica, quien dedica su vida a salvar caballos

Tiene 34 años, y es presidenta de Pempa desde febrero de este año. Llegó a la asociación en el 2017 y a partir de allí, aseguró que su vida cambió por completo: "A ellos les debo todo. Nada de lo que yo haga por ellos va a equiparar lo que ellos me dan a mi. Nada".

"En el 2014 perdí a mi papá y tenía una depresión muy grande. En el 2015 tuve un accidente en Godoy Cruz donde un tipo me tiró la carretela y logré maniobrar el auto y me fui para un costado. Gracias a Dios no me pasó nada", recordó.

Caballos Asociación Pempa rescatados

Athena y Nirvana, otros dos caballos rescatados de maltrato, pero recuperados gracias al trabajo con amor.

Ese hecho fue el puntapié inicial: "Yo le tenía terror a los caballos, pero en ese momento empecé a ver qué había para ellos en Mendoza y encontré una ONG muy chiquita, donde estuve unos meses nada más, desapareció con el tiempo y me vine a Pempa".

"Los caballos me sanaron", recordó Yésica. "En el 2017 perdí a mi mamá", lo que fue otro duro golpe para ella, pero encontró paz, tranquilidad y sanó su dolor gracias a los equinos: "Es mucho más lo que nosotros le debemos a ellos, ellos a nosotros no nos deben nada".

Caballos Asociación Pempa rescatados

Aragon, uno de los caballos que fueron declarados seres sintientes y sujetos de derechos por la Justicia de Mendoza.

Sus inicios en Pempa fue cuando este funcionaba en un campo prestado por un matrimonio en Fray Luis Beltrán: "Empecé como visita, primero iba con mis sobrinas, miraba y si podía ayudaba en algunas cosas".

Cuando en enero del 2019 se mudaron a otro campo dado por Maipú, empezó como voluntaria y arrancó con todo: "Limpiaba corrales, les daba agua, comida y con el tiempo manejé el área de sanidad del campo. Después a hacer notas y en febrero pasado asumí la presidencia".

Caballos Asociación Pempa rescatados

Yésica Valenzuela tiene 34 años y hoy es la presidenta de Pempa, la asociación dedicada a rescatar y cuidar caballos.

"Es todo ad honorem, acá no ganás plata, ganas otras cosas que no vas a tener en ningún otro lado. Los caballos vienen súper lastimados, pero realmente no se sabe quién sana a quién, porque ellos nos sanan a nosotros", expresó Yésica.

Para vivir Yésica tiene un emprendimiento de ropa con su prima, además de cuidar a la hija de una amiga cuando lo necesita: "Tengo el privilegio de trabajar independiente y poder manejar mi tiempo acá".

"El destino hizo que estuviera acá. Yo le tenía pánico a los caballos, y monté una sola vez porque siempre les tuve miedo", recordó al contar cómo cambió su vida cuando empezó en Pempa.

Caballos Asociación Pempa rescatados

A pesar del terror que les tenía antes, desde que se acercó a los caballos comprendió que son seres especiales. Aquí Yésica con Tornado.

"Trabajé 10 años en un consultorio de psicólogos, me surgió otra propuesta y renuncié". Buscaba un trabajo más tranquilo y comenzó en un local de belleza de manos, pero no fue lo que esperaba: "Tuve ataques de pánico y me echaron por eso".

Poco después consiguió trabajo en un centro médico: "Trabajaba 9 horas y ya venía mal. Seguí con ataques de pánico, y decidí renunciar porque no era aceptado. Me quedé con el emprendimiento de ropa".

El funcionamiento de Pempa, lejos del maltrato animal

En Pempa los caballos no se montan ni se usan para sacar provecho de ellos. Hoy cuentan con 30 personas entre voluntarios, padrinos y socios, pero son 20 los que están siempre para todo lo que hay que hacer.

"Los voluntarios son el fuerte de los fines de semana que vienen a limpiar corrales, los bebederos, darles agua, curarlos de ser necesario, sacarlos a recreación. Y el resto de los días estar en los rescates que surjan", ya que muchas veces es necesario entrar a barrios complicados junto con la Policía.

Caballos Asociación Pempa rescatados

Él es Raulito, rescatado de una carretela. Trabajaron un año para lograr su rescate. Además, este caballo es uno de los coterapeutas de equinoterapia.

"Los padrinos es uno de los grupos mas lindos de Pempa, empezaron como aportantes de dinero y muchos se hicieron voluntarios. Hay de todas las edades, desde 20 años a 70 años y cuando vienen cepillan a sus ahijados", detalló Yésica.

Sostuvo que los padrinos pagan un mínimo de $6.000, que equivale a un fardo de pasto, mientras que los socios hacen un aporte económico de $2.000 en adelante, y no suelen ir a Pempa, pero pueden hacerlo si quieren.

Caballos Asociación Pempa rescatados

Junto a Armeline, el resto de los caballos presta atención para ver si también consiguen algún premio.

"Cualquiera puede venir de visita los fines de semana. Tenemos una comisión de visitas que son los encargados de mostrarles todo y contar la historia. Nos pueden escribir a las redes o al número de Pempa 261 2 729 377", declaró la presidenta de la asociación.

También cuentan con tres veterinarios especializados que están siempre atentos y otros que colaboran cuando ellos no están disponibles. Las cirugías se realizan en el hospital de grandes animales en Lavalle, que depende de la Universidad Maza, o en otro hospital veterinario en San Martín.

Caballos Asociación Pempa rescatados

Jael tiene 31 años y es una voluntaria que lleva seis años en Pempa. Ama los caballos y dedica su tiempo y amor hacia ellos. En la foto está con Frutilla, de 1 año y medio.

"La jefa de la comisión de sanidad es una enfermera matriculada de humanos especializada en curación de heridas en personas: Jéssica Leyes arrancó acá cuando vio a un caballo con escaras. Le hizo curaciones como a un humano, con todas las indicaciones de los veterinarios y así mejoró muchísimo", contó Jael, una voluntaria que también da todo por los caballos.

La responsable de Pempa destacó que el municipio de Maipú los ayuda mucho. El terreno fue cedido por Alejandro Bermejo, y actualmente el intendente Matías Stevanato colabora mucho e incluso suele ir de visita. Además, Zoonósis les da todas las vacunas para los caballos y los perros, colaboran con un subsidio para el pasto, también hacen los pozos cuando uno de los animales muere y es necesario enterrarlo.

Además, una legisladora donó un trailer para dos caballos con un malacate eléctrico, que costó cerca de $3.000.000. Suele ir de visita para ayudar con lo que pueda. Cuentan con un corral completamente cerrado que también fue donado.

Caballos Asociación Pempa rescatados

Reina y Flika disfrutan del sol mientras esperan para salir a recrearse un rato, caminar y pastar.

Actualmente allí tienen a Flika, una yegua de 25 años que sobrevivió a una cirugía por cólicos de la que le sacaron 20 kilos de arena que tenía en su estómago. Hace 6 años que está en Pempa.

Otra mujer les hace constelación a los caballos y todos notaron un cambio increíble en su recuperación y avances, tanto en lo físico como en lo emocional. Yésica y Jael aseguraron que todo lo que pueda hacerles bien a los caballos lo hacen.

Las necesidades para mantener 44 caballos

"Un caballo chico, tipo criollo, come 10 fardos al mes, y otro más grande 12 o 13 fardos por mes", detalló la presidenta de Pempa y agregó que hoy tienen un gasto mensual que ronda los $4.000.000 solo para alimentos.

"Hay gente que dona, además de los padrinos que entre todos suman $900.000, una mujer de Buenos Aires que es un ángel que nos manda $1.000.000 por mes, el subsidio de la Municipalidad, más donaciones. A veces sacamos en las redes la 'emergencia de pasto', cuando necesitamos la plata para que nos traigan el camión con los fardos", describió Yésica.

Caballos Asociación Pempa rescatados

Yésica y Jael siempre alegres y comprometidas contaron las historias más terribles que les tocó vivir con caballos rescatados del maltrato animal.

Contó que "la gente responde mucho por más que no sean nada de la asociación, es increíble como nos ayudan, como creen en la causa, y no viene a ver lo que hacemos acá, pero es la confianza que hacemos las cosas bien. Muchos otros no quieren venir porque tienen miedo de lo que van a ver. Piensan que los caballos están tirados, pero están todos gorditos y lindos".

Pero las cosas no son tan simples, y mantener 44 caballos es muy costoso: "Tenemos una deuda de $1.000.0000 con el proveedor de pasto que nos ayuda con los atrasos de los pagos, pero tenemos que cancelar eso".

"Tenemos que devolver un préstamo que nos hicieron de $9.000.000 para salvar a Pempa, con eso pagamos la deuda que teníamos con los veterinarios por siete cirugías que hubo que hacerle a Brisa, una bebé de 2 años rescatada de la muerte, y para realizar obra eléctrica de cero, que nos costó más de $3.000.000", expresó con preocupación la mujer de 34 años que dedica su vida a los caballos.

Caballos Asociación Pempa rescatados

Athena y Venus, dos caballos que responden al amor que reciben a diario desde que están en Pempa.

Además, necesitan de todos los materiales de construcción posibles. "Acá no había nada, todo lo levantamos nosotros con mano de obra del equipo".

"Caños tubing, chapas para los techos de los corrales, son cosas que nos vienen bien, al igual que gente que quiera sumarse, que quieran venir a trabajar, a limpiar, a ayudar", agregó.

Caballos en remate y un mercado negro de caballos

Muchos caballos rescatados son llevados al establo del Estado, que depende de la Dirección de Ganadería, donde sus tenedores presentan los papeles correspondientes, pagan una multa y se llevan nuevamente su equino. Tal como pasa con el secuestro de vehículos.

Cuando pasan más de dos meses y los caballos no son reclamados, pasan a remate, donde cualquier persona, con casi nulos controles, puede ofertar y llevarse el animal que desee.

Caballos Asociación Pempa rescatados

Cuatro burritos viven pacíficamente en manada con otros caballos.

Muchos de estos son utilizados para sangrías de yeguas, que es cuando las hacen preñar y luego abortar con el fin de obtener una hormona que sirve para la estimular la ovulación en otras especies. También para reproducción, "siempre es sacarle algo económico. A mi me dan paz, amor, lealtad, y yo no los monto, no los uso".

Pempa tiene en todo Mendoza 120 caballos que están en adopción: "Desde San Rafael, en San Carlos, Tupungato, en Las Heras, en todos lados", pero Yésica advirtió que esto no es algo sencillo: "Somos muy estrictos con las adopciones, tenemos varios en puerta pero hay muchos filtros que tienen que pasan. Les pedimos que vengan, que los conozcan, que vean con cuál tienen más afinidad. No nos apuramos porque tuvimos malas experiencias e intentamos cuidarlos lo más que podamos".

Caballos Asociación Pempa rescatados

En Pempa todos los caballos, burros, la mula y los perros tienen su nombre y están debidamente identificados.

Y como esto puede pasar, si detectan que algún adoptante tiene al caballo en malas condiciones, los buscan y regresan a Pempa: "Las puertas están siempre abiertas para ellos, son nuestros y los que se van quedan como con un contrato".

El precedente que marcaron Patroclo y Aragon

El 1 de julio la Justicia de Mendoza emitió un fallo por primera vez. Le dio una condena efectiva a un hombre por maltrato animal y declaró a dos caballos víctimas de carreteleros como seres sintientes y sujetos de derecho.

La condena fue de cuatro meses en efectivo para un hombre de 30 años, además de 10 años de inhabilitación para la tenencia, compra, uso o comercialización de caballos.

Caballos Asociación Pempa rescatados

Patroclo y Aragon, los dos caballos rescatados este año de un carretelero y declarados por la Justicia seres sintientes y sujetos de derechos.

Más allá que la condena es baja, lo importante es que dejó un precedente para los caballos, y buscan que se cambie la normativa que considera a estos animales como objetos, ya que está comprobado científicamente que sienten.

Patroclo fue rescatado en marzo pasado, cuando cayó a una acequia mientras arrastraba una carretela con mil kilos de ladrillos, mientras que Aragon fue recuperado un mes después, cuando vieron que su cuerpo no daba más para trabajar por la debilidad que tenía y la falta de masa muscular.

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