Cuarenta personas en situación de calle encontraron una nueva oportunidad tras su paso por los refugios

Durante 78 días, el Refugio Azul y el Refugio Huentala alojaron y acompañaron a más de 200 personas con herramientas de salud, capacitación e inserción laboral

Por segundo año consecutivo, el Refugio Azul, impulsado por Fundación Grupo América e Independiente Rivadavia, funcionó con 40 plazas y se integró al trabajo del Refugio Huentala. Durante 78 días, ambos espacios recibieron a más de 200 personas.

El intendente Ulpiano Suarez presentó el balance del trabajo realizado ante los referentes de las instituciones que formaron parte de la iniciativa.

El balance general dejó algo más que una cantidad de noches de atención: 40 personas pudieron salir de la situación de calle a partir de procesos de revinculación familiar o de nuevas oportunidades de inserción laboral.

Una red que fue mucho más que un refugio

La propuesta fue más allá de ofrecer un lugar donde dormir. Durante esta edición, 100 personas participaron de talleres vinculados con herramientas laborales y alrededor de 6 de cada 10 accedieron voluntariamente a servicios de salud, apoyo psicosocial y capacitación.

También se realizaron más de 100 abordajes psicosociales, 44 personas fueron vacunadas, 36 accedieron a controles médicos y se concretaron 31 testeos rápidos de VIH y sífilis.

“Detrás de cada uno de esos números hay personas que necesitan que estemos cerca”, señaló el intendente de la Ciudad de Mendoza, Ulpiano Suarez.

Ulpiano Suarez durante la presentación, que tuvo uno de sus momentos más emotivos al conocer los testimonios de cuatro de las 40 personas que lograron salir de la situación de calle, reinsertarse y acceder a un trabajo.

En esa tarea participaron más de 50 agentes municipales de distintas áreas. Ana Urrutia, subsecretaria de Desarrollo Social, resumió el desafío: "Cada persona es una historia única, individual”.

El Refugio Azul, una iniciativa que se sostiene en red

El Refugio Azul fue posible gracias a los fondos de Vendimia Solidaria, el programa insignia de Fundación Grupo América, que permitió sostener durante el invierno este espacio impulsado junto al Club Independiente Rivadavia.

En su segundo año consecutivo, recibió a 163 personas, que hallaron no solo un lugar para dormir, alimentarse y asearse, sino también contención y acompañamiento.

Durante la presentación, de izquierda a derecha, Gabriela Alé, directora ejecutiva de Fundación Grupo América; Karin Wagner, coordinadora de Acciones Institucionales de Fundación Huentala; y Ronit Camsen, directora de Fundación Huentala.

“Por segundo año consecutivo, el Refugio Azul volvió a demostrar lo que podemos lograr cuando trabajamos juntos”, señaló Barbarita Vila, quien destacó el trabajo articulado con Independiente Rivadavia, la Pastoral de Mendoza y la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza.

Para la directora de Fundación Grupo América, ser parte de esta iniciativa representa un orgullo y el compromiso de seguir construyendo redes. “Que nadie tenga que atravesar solo una situación tan difícil”, expresó.

Cuando la solidaridad se organiza

La experiencia reunió a instituciones públicas y privadas, organizaciones de la sociedad civil, parroquias, grupos scouts y más de una decena de grupos que trabajan habitualmente con personas en situación de calle. También participaron el Decanato Centro, Red Calle, el Liceo Militar, que aportó camas, y AUTAM, que se incorporó este año para fortalecer los traslados y el acompañamiento.

Más de 300 voluntarios participaron de la experiencia, entre ellos los de las parroquias coordinadas por el Decanato Centro, que prepararon, trasladaron y sirvieron las comidas durante los días de funcionamiento.

De izquierda a derecha, Pablo Espina, jefe de Gobierno de Capital; Gabriela Alé, directora ejecutiva de Fundación Grupo América; padre Marcelo De Benedectis, referente del Arzobispado de Mendoza; Ronit Camsen, directora de Fundación Huentala; Ulpiano Suarez, intendente de Capital; y Ana Urrutia, subsecretaria de Desarrollo Social de la comuna.

Desde Fundación Huentala, Ronit Camsen destacó el valor de sumar esfuerzos entre el sector público, el privado y las distintas instituciones que participaron de la experiencia. “Siempre que nos sumemos con un fin común, es positivo. La unión hace la fuerza”, resumió.

Después de casi 80 días, los refugios cerraron con un balance que trasciende la asistencia durante el invierno: una red que trabajó de manera articulada para acompañar y generar nuevas posibilidades.

En pocas palabras

  • 40 personas hallaron una nueva oportunidad tras egresar de los refugios de Mendoza.
  • Durante 78 días, Refugio Azul y Refugio Huentala alojaron y brindaron herramientas de salud, capacitación e inserción laboral a más de 200 personas.
  • La iniciativa articuló esfuerzos entre Fundación Grupo América, Municipalidad de la Ciudad de Mendoza, Arzobispado de Mendoza y Fundación Huentala.
Resumen generado por Thinkindot AI

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