Cuando el otoño termina y llega el invierno, el frío no es la única señal de cambio de estación, sino un fenómeno muy intrigante: los días son más cortos, amanece tarde y oscurece temprano. ¿Te has preguntado por qué ocurre este fenómeno tan común en el Planeta Tierra?
Hay un fenómeno que divide el día de la noche y se aprecia cuando la mitad del Planeta Tierra se encuentra en penumbra, mientras que la otra está iluminada por la luz del Sol. Si bien a la mayoría le gusta admirar los amaneceres o los atardeceres, seguro en algún momento se hayan preguntado por qué en invierno es tan característico que hayan días cortos y noches largas.
Por qué en invierno los días son más cortos y las noches más largas
Este fenómeno no pasa porque la Tierra se aleja del sol, sino que la causa la inclinación de su eje, es decir, la línea imaginaria sobre la cual gira nuestro planeta. Como ese declive ocurre mientras la Tierra hace su recorrido anual, una parte del año el hemisferio sur queda más orientado hacia el Sol, mientras que en la otra se inclina en sentido contrario.
Cuando decimos que el eje (terrestre) se inclina, lo hace a unos 23 grados respecto a la órbita. Cuando llega el invierno al hemisferio sur, ese polo queda colocado en dirección opuesta al sol y sus rayos alcanzan esta mitad del planeta en forma oblicua o despareja, es decir, no a 90 grados.
Eso hace que el sol permanezca mucho menos tiempo en el horizonte, alcance una mejor altura al mediodía y su recorrido sea más corto que durante las estaciones de la primavera o verano.
Pero esto no ocurre igual en todos lados, ya que la cantidad de luz y oscuridad depende de la latitud. Cerca del ecuador, los días y las noches mantienen parecidas durante casi todo el año y, en cambio, en la Patagonia argentina se nota mucho más el cambio que en las provincias del norte. Pues Ushuaia atraviesa días invernales mucho más cortos que quienes se ubican cerca del trópico, como Salta o San Salvador de Jujuy.






