Karl Bushby comenzó su aventura en 1998, cuando su hijo tenía solo 8 años. Lo dejó en Inglaterra pensando que lo vería en 12 años, pero esa espera se transformó en 28 años. Hoy su hijo tiene 36 años, y aunque superó su vuelta al mundo caminando, el reencuentro será difícil, ya que existe una gran distancia entre ellos.
Cruzó el mundo a pie, superó todas las dificultades de su aventura menos una: pasó 28 años sin ver a su hijo
En 1998 Karl empezó su aventura por el mundo cuando su hijo tenía 8. Lo que serían cuatro años de espera se transformó en 28 años y en una relación distante

Cruzó el mundo a pie, superó todas las dificultades de su aventura menos una: pasó 28 años sin ver a su hijo
Cruzó el mundo caminando y su aventura fue un hito mundial
En noviembre de aquel año, el exsoldado y paracaidista tomó una decisión que cambiaría su vida por completo a sus 29 años de edad. Tras divorciarse y quedar distanciado de su pequeño hijo Adam, partió desde el extremo sur de Chile, con apenas 500 dólares en el bolsillo y dos condiciones inquebrantables: no utilizar medios de transporte motorizados y no regresar a su casa hasta completar la travesía a pie.
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Aunque calculó que el trayecto le llevaría doce años, su expedición se prolongó casi tres décadas y lo que pasó allí no solo fue lo difícil, sino también lo que le esperaría al regreasar.
Durante los primeros de ruta, atravesó vientos huracanados de la Patagonia y la aridez del desierto de Atacama empujando un carro con provisiones bautizado como "La Bestia". En 2001, logró cruzar a pie la peligrosa selva pantanosa del Tapón del Darién, en la frontera de Colombia y Panamá, tiñéndose la piel y disfrazándose de indigente para pasar desaprecibido frente a guerrilleros armados y secuestradores.
Tras recorrer Centroamérica y Norteamérica, en 2006 conquistó uno de los hitos más peligrosos: atravesar a pie el semihelado estrecho de Bering entre Alaska y Rusia. Allí desafió temperaturas bajas y el arresto bajo sospecha de espionaje en Siberia.
Durante los años siguientes, las trabas burocráticas de visados, la crisis financiera y la pandemia provocaron retrasos forzados en México. Pero no se detuvo y reanudo la travesía por Asia: en 2024 nadó durante 31 días por el mar Caspio para no interrumpir su ruta, y en 2026 cruzó a nado el Canal de la Mancha para pisar finalmente suelo inglés.
Sin embargo, el costo más difícil de su aventura no fue físico, sino temporal y afectivo.
El costo más alto de la travesía: pasó 28 años sin ver a su hijo
Cuando se fue, Karl aceptó el sacrificio de no ver crecer a Adam, quien hoy tiene 36 años. A lo largo de 28 años de camninar ininterrumpidamente por veinticinco países, él jamás interrumpió el reto, ni siquiera cuando su hijo tuvo un grave accidente ni para conocer a su nieta de doce años.
Adam creció teniendo que afrontar que su padre estaba en el otro confín del planeta venciendo desiertos, hielos y mares, pero pagando el precio de perderse toda una vida familiar para poder cumplir su promesa.
En pocas palabras
- Aventura épica: Karl cruzó el mundo a pie, un desafío que inició en 1998.
- Costo personal: han pasado 28 años sin ver a su hijo, Adam, quien hoy tiene 36.
- Reencuentro incierto: la distancia afectiva y temporal hace difícil el reencuentro tras la travesía.