“Los médicos dicen que solo están recibiendo gente, para morir”, cuenta. Valentina es una mendocina de 30 años, que está en Ecuador, viendo cómo “el miedo hace que esto se siga descontrolando, no solo por el virus, sino también por la presión social por la falta de dinero”.
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Valentina Mazziero es de Luján de Cuyo y en 2018, y junto a Gabriela su compañera de viaje, comenzaron a recorrer el norte argentino y después Bolivia, Perú, hasta llegar a Ecuador.
Allí se afincaron. Primero en la playa y luego, hace ya 10 meses, en la zona de las sierras en la ciudad de Cuenca.
“Tramitamos la visa del Mercosur y conseguimos trabajo acá, en un restorán”, cuenta. “Alquilamos un lugar compartido con una persona que trabaja en salud pero, cuando comenzaron los casos de coronavirus, nos tuvimos que alquilar un lugar para nosotras solas y nos quedamos sin trabajo”, relata.
Antes ya había sacado pasaje de regreso a la Argentina. El vuelo que las iba a traer de regreso tenía fecha para el 8 de junio. “Cuando empezó todo, nosotros nos quedamos tranquilas y pensamos que debíamos esperar hasta esa fecha para volver, pero en un momento nos llegó un mail desde la aerolínea avisando que se habían cancelado todos los vuelos, incluso el nuestro. Ahora sentimos que estamos complicadas, aisladas”, dice la joven.
Valentina afirma que en Ecuador hay “unos 500 argentinos que estaban de paseo y unos 1.500 que residen acá y todos queremos regresar”.
Cuenta que el próximo domingo está programado un vuelo comercial para traer a algunos “pero el pasaje sale 500 dólares y la mayoría no tenemos ese dinero”.
Sin embargo, habría un plan B. “Nosotras estamos en un grupo, que se llama 'Argentinos varados en Ecuador’ y la embajada nos ha informado que el miércoles de la semana que viene vendría un avión Hércules a llevarse gente desde Guayaquil. Nosotras estamos esperando que nos confirmen si tenemos espacio en ese avión”, se esperanza.
Sostiene que “desde el 16 de marzo está todo cerrado, no hemos generado dinero desde entonces, estamos viviendo de lo que nos queda y cada vez se complica más”.
Con angustia, la mendocina relata que “hay unos 100 contagios en Cuenca, pero elijo no leer las estadísticas de fallecidos” y agrega que “la situación está desbordada, especialmente en Guayaquil. La gente está asustada, el gobierno no está haciendo nada, el sistema de salud está colapsado y los médicos denuncian que solo están recibiendo gente para morir, porque no tienen las condiciones para atenderlos”.
Valentina dice que “no solo hay miedo. Acá ya hace un mes nadie trabaja y no hay plata. Ecuador está totalmente desbordado, colapsado” y acota que “no es un capricho nuestro querer volver a nuestro país. Acá el ecuatoriano no tiene garantías y menos los extranjeros. Este es un país colapsado con un Estado acéfalo y esto produce un enorme desgaste psicológico”.
