Inquietante

Convivió siete años con el cadáver del "amor de su vida" luego de abrir su tumba y reconstruir el cuerpo con cera y alambres

El médico creyó que una de sus pacientes con tuberculosis era el amor de su vida, pero tras su muerte, robó el cadáver para reconstruirlo

Convivió siete años con el cadáver del "amor de su vida" luego de abrir su tumba y reconstruir el cuerpo con cera y alambres

Carl Tanzler trabajaba como técnico de rayos X en un hospital de Key West, Florida, cuando conoció en 1930 a María Elena Milagro de Hoyos, de 21 años. Ella padecía tuberculosis y él quedó profundamente obsesionado con la joven mientras intentaba ayudar en su tratamiento.

Carl Tanzler y María Elena Milagro-Hoyos.

Sin embargo, Elena murió el 25 de octubre de 1931, con apenas 22 años, y su médico pagó un mausoleo para ella y acudía constantemente al cementerio, pero en 1933 todo cambió. Pues decidió que visitarla ya no era suficiente: abrió la tumba y sacó clandestinamente sus restos.

Esto no fue lo más macabro, ya que el cuerpo ya estaba muy deteriorado; él intentó reconstruirlo. Sujetó partes con alambres, utilizó seda, cera y yeso para darle forma, colocó ojos de vidrio y hasta usó perfumes y otros productos para combatir el olor de los restos. Después la vistió, la acomodó en una cama y vivió junto al cadáver durante aproximadamente siete años.

Nadie sabía con certeza qué escondía dentro de aquella casa hasta que los rumores comenzaron a llegar a la familia de Elena y entonces descubrieron lo que había en su cama. En 1940, la hermana de Elena entró en la casa y encontró los restos reconstruidos.

El radiólogo convivió junto al cadáver de Helen Hoyos, cuya imagen se le apareció en sueños antes de conocerla.

La policía detuvo a Tanzler, pero no terminó condenado porque ya había vencido el plazo legal para procesarlo por la profanación de la tumba, así que finalmente el cuerpo de Elena fue recuperado, exhibido durante un breve periodo en una funeraria y finalmente enterrado en secreto para impedir que volviera a ser robado.

Tanzler quedó libre y continuó obsesionado con ella hasta sus últimos años, llegando incluso a fabricar una figura de tamaño real que recordaba a Elena.

En pocas palabras

  • Caso: un médico obsesionado robó el cadáver de una paciente con tuberculosis para reconstruirlo y convivir con él siete años.
  • Desarrollo: Carl Tanzler usó cera, alambres y perfumes para mantener el cuerpo, que ya estaba deteriorado, en su casa tras abrir su tumba.
  • Desenlace: la hermana de la fallecida descubrió el hecho en 1940; Tanzler no fue condenado por prescripción, pero el cuerpo fue recuperado y enterrado en secreto.
Resumen generado por Thinkindot AI

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