Zapping o scrolleo, bombardeo de información, pantallas y ruidos por doquier y un circuito de nunca parar. Muchas personas viven la cotidianidad de manera automática, acelerada y sin darle tiempo a la duda. Otras, en cambio, eligen pausar, escuchar al cuerpo y romper con el círculo de la productividad para hacerle lugar a espacios de encuentro personal como son las Constelaciones Familiares.
Constelaciones: cómo es la experiencia de modificar los dolores internos
“Usamos un 5% de nuestra conciencia, el otro 95% está en nuestro inconsciente”, contó a diario UNO Carolina Ríos, facilitadora de Constelaciones Familiares, talleres de Astrología y también licenciada en Comunicación Social. “Lo que sabemos de nosotros mismos es la puntita del iceberg, todo lo que está debajo es el inconsciente que funciona y dirige nuestra vida y no lo sabemos”.
“El método de constelar sirve para indagar en las áreas inconscientes del cerebro, funciona como una llave para abrir ventanitas que están cerradas. Es una herramienta a disposición de quien quiera usarla para conocerse a sí mismo y trabajar en su evolución como persona. Lejos de ser una terapia, porque no tiene continuidad, las constelaciones familiares funcionan como un instrumento de desarrollo personal”, explicó la maestra.
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Mitos y auge de las constelaciones familiares
Una reciente serie turca de Netflix popularizó el tema de las constelaciones familiares. La producción generó revuelo en el tema, incrementó las consultas sobre la técnica y afianzó mitos y dudas en torno a ella.
Carolina, facilitadora de constelaciones familiares, derribó los mitos que giran en torno al método: “Es como si tomaras un paisaje. Para representarlo, podés hacer una fotografía, una radiografía, una resonancia o un dibujo. Ninguna de esas representaciones es mentira, sino que son distintas formas de ver una misma realidad. En este caso, las constelaciones familiares sirven como una resonancia que ahonda bien adentro de los anhelos de cada persona”.
Según la profesora, el método va más allá de la religión. “Podes ser creyente o no creyente, eso no importa. Se trata de que todos somos hijos de dos personas y formamos parte de un sistema familiar que influye en nuestras acciones y formas actuar”.
A partir de eso y reconociendo la influencia que los antepasados tienen en la vida del consultante, se busca encontrar la causa de problemas presentes para evolucionar y, al fin y al cabo, vivir de manera más libre y auténtica.
Cómo es constelar: la experiencia paso a paso
Miradas extensas entre el consultante y la consteladora, preguntas que incomodan y desnaturalizan algo que parecía normal, y la experiencia de hablarle sin tapujos a un familiar a través de otra persona. Constelar no es para cualquiera, y a la vez no requiere nada especial: lo único que se necesita es estar preparado para indagar en los dolores internos, querer transformarlos en algo positivo y comprometerse a cambiar.
Para vivir una sesión de constelaciones familiares no es necesario tener un problema grave. "El punto de partida es entender que somos seres multidimensionales: no somos solo cuerpo, solo espíritu o solo emociones", explica Carolina.
Mirar la vida desde una perspectiva holística permite a las personas darse cuenta de que el ser humano tiene otros aspectos además del material. A partir de eso, desarrollar cada uno de ellos se vuelve fundamental: alimentarse bien y hacer ejercicio para trabajar el aspecto físico, y en este caso, pulir el aspecto emocional a través de técnicas como las constelaciones familiares.
Las sesiones suelen ser una sola vez y, por lo general, proponen una o dos horas de autodescubrimiento que desemboca en conclusiones para aplicar en la vida diaria. Principalmente, el fin es liberarse de los anhelos y las inseguridades para vivir de manera genuina, siendo fieles a la esencia de cada uno.
Al principio, la facilitadora conversa con el consultante y toma nota de su historia familiar y de las relaciones interpersonales más influyentes en su vida.
Luego, haciendo uso de plantillas representativas como el instrumento principal de trabajo, se indaga en relaciones, diálogos y emociones que el individuo va experimentando, a fin de despojarse de todo aquello que no le permite liberarse.
Cuando se logra conectar con el momento presente, la experiencia de constelar se transforma en un viaje hacia el interior, un diálogo abierto que permite liberarse de los prejuicios y decirle a las personas cercanas todo lo que el consultante siempre quiso pero nunca pudo.
"La verdadera felicidad requiere coraje", sentenció Carolina, haciendo referencia a que las personas salen de la sesión sabiendo lo que tienen que hacer, pero queda en cada uno tomar las riendas de su propia vida y decidir ser felices.
"Tener los pies sobre la tierra": el gran beneficio de constelar
Lejos de ser una técnica que plantea ilusiones espirituales o misticismos esotéricos, las constelaciones familiares invitan a poner los pies bien sobre la tierra y posicionarse en el momento presente con total conciencia: “Si estás bien parado aquí y ahora, nada te va a llevar puesto. Se trata de ser flexible y soltar las trincheras que te encierran en una ideología, creencia o cualquier barrera que impide abrirse a la transformación".
Para vivir esta experiencia con Carolina, podes contactarla a través de su Instagram @caroriosquaglia.







