Alfabetización inicial

Cómo aprenden a leer y escribir los niños de 5 y 6 años en Mendoza

El reconocimiento de sonidos, su correspondencia con las letras, la ampliación del vocabulario y la conciencia sobre el error son algunos de los ejes del programa que se empezó a aplicar en 2018 y dejó atrás la psicogénesis en Mendoza

Todo aquel que tenga un niño en los primeros años de una escuela pública o de cuota cero de Mendoza está familiarizado con Klofky, un marciano que se ha vuelto de un tiempo a esta parte una pieza fundamental para la alfabetización de los chicos.

Sus creadoras son Ana María Borzone y Vanesa de Mier, dos doctoras en letras que allá por 2015 vinieron a Mendoza para exponer tímidamente su programa. Estaban convencidas de lo que hacían y con esa impronta convencieron a quien ya había sido electo gobernador en ese entonces, Alfredo Cornejo.

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Una vez que asumió, y ya con Jaime Correas como director de la DGE, volvieron a comunicarse con las especialistas, la Provincia compró los primeros libros de Klofky y Ana María arrancó con los cursos a supervisores, directivos y docentes.

Mendoza había decidido cambiar el método de alfabetización, dejando atrás la psicogénesis que sigue usándose a nivel nacional, para pasar al programa Queremos Aprender, un punto medio entre aquella metodología libre y espontánea y el conductismo rígido que se usaba hace más de 30 años.

Los primeros años del nuevo método de alfabetización en Mendoza

Todo aquel que trabajó en la DGE allá por 2017 y 2018 reconoce que no fue una tarea sencilla convencer al ambiente educativo del cambio (en medio de la lucha por el ítem aula).

Así lo recuerdan en diálogo con Diario UNO Jaime Correas y Ana Casiva, quien se puso el programa al hombro.

Poquito a poquito y con mucha militancia, cursos y charlas, día a día los docentes se fueron convenciendo de que la alfabetización es un todo que implica "desarrollar la capacidad de adquirir el lenguaje, generar la capacidad lingüística, ampliar vocabulario, armar un discurso narrativo", como cuenta Casiva, coordinadora del programa provincial.

Entonces, es posible comenzar con el método desde jardín de 5 (incluso de 4). Porque, dice Casiva, "ese desarrollo sistemático de la lengua oral es un paso hacia la lengua escrita".

Y la propuesta del programa Queremos Aprender "no tiene en cuenta solamente letras, sino todo el sistema cognitivo y socioemocional".

Aquellos primeros libros de Klofky que se compraron apenas comenzó la gestión Cornejo, llegaron a Mendoza recién en agosto del 2017. Entonces, los niños que estaban en primer grado ese año vieron apenas un toquecito del programa y lo continuaron en 2018, cuando ya estaban en segundo. Son los que hoy están en sexto grado.

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Klofky y sus amigos, el marciano del programa de alfabetización inicial que ayuda a que los niños de 5 y 6 años aprendan a leer y escribir en Mendoza.

Klofky y sus amigos, el marciano del programa de alfabetización inicial que ayuda a que los niños de 5 y 6 años aprendan a leer y escribir en Mendoza.

Docentes y alumnos fueron adaptándose juntos a este nuevo camino. El programa se complementó, con la llegada de José Thomas, con el de fluidez lectora. En las últimas pruebas, a los chicos de 4º y 5º grado les fue mejor que a los de 6º y 7º.

Es todo un dato. Aunque en el medio tuvimos una pandemia y eso también se notó. Así, por ejemplo, las pruebas en 3º grado no fueron tan uniformes y son las que corresponden a los niños que hicieron la primera parte de su primer grado frente a una computadora, si es que...

Y habrá que esperar para ver más resultados cuando estén los de las pruebas de comprensión lectora que terminaron el viernes 1 de julio y cuando se tomen las Aprender dentro de uno o dos años.

De qué se trata el programa Queremos aprender y cuál es su diferencia con la psicogénesis

Ana María Borzone, doctora en Filosofía y Letras e investigadora principal de Conicet, diseñó el programa Queremos Aprender por el que hoy se alfabetiza inicialmente a los niños de Mendoza.

La especialista explicó a Diario UNO que uno de los ejes del programa es la conciencia fonológica con la que los niños, en los primeros 3 o 4 meses de aplicación del método, van reconociendo sonidos de letras y rimas.

"Aprenden 3 o 4 palabras por día", dice Borzone. Esa oralidad, como explicaba también Casiva, es la que le va abriendo paso a la escritura. "Todo está articulado. Las habilidades sociales, las emocionales, el juego, el canto".

Y el objetivo primordial es que en primer grado, los nenes escriban y lean.

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Un libro por niño es otro de los puntos clave de la aplicación del programa Queremos aprender, de alfabetización inicial.

Un libro por niño es otro de los puntos clave de la aplicación del programa Queremos aprender, de alfabetización inicial.

"El método parte de la narración de experiencias y le brinda estrategias a los docentes para expandir ese relato. Ese modo se llama participación guiada y con él se arranca en jardín de 4", explica la sanrafaelina Ana Casiva, licenciada en Letras y especialista en Alfabetización inicial.

"La alfabetización, al empezar en jardín, fortalece el desarrollo lingüístico. El organizar el discurso y poner énfasis en la conciencia fonológica va preparando el camino previo que facilita el aprendizaje y la articulación entre nivel inicial y primero", agrega Ana.

La alfabetización, el método que se aplica en Mendoza "requiere enseñanza explícita. Uno construye desde el error. El niño se va dando cuenta y entonces camina", dice Casiva y lo contrapone a cuando se aprende de forma errónea, que luego es más difícil de corregir.

"El método de alfabetización en Mendoza arranca con un modelado y procura que no se afiance un error o se automatice un trazado", explica y aquí es donde comienzan las diferencias claras con la psicogénesis, el otro método de aprendizaje que se aplica en el resto de las escuelas del país.

"Los dejamos (a los alumnos) muy a la deriva con la psicogénesis", dice Casiva. En este método son ellos, los niños, los que "tienen que construir sus verdaderas hipótesis y no se marca el error" desde la docente.

Tan es así, dice, que "se dejó de enseñar la famosa pincita entre los dedos para agarrar el lápiz".

Con Queremos aprender, en Mendoza se busca que el docente sea más metódico. De hecho, enseña mediante el libro propuesto por el propio programa.

Se hace foco en el discurso, la conciencia fonológica, el principio alfabético (que cada signo gráfico tiene un sonido), el vocabulario, la comprensión lectora; y función ejecutiva, es decir, el docente ayuda al niño a dirigir su atención, a sostenerla y a establecerse metas, pero siempre con un monitoreo por parte de ese docente.

Como un ejemplo práctico, se parte de la copia del pizarrón. El docente le brinda un modelo al niño y éste va aprendiendo de manera desglosada y con la conciencia de lo que está haciendo y por qué lo hace. Eso le permite darse cuenta de su error y buscar, siempre junto al docente, la manera de corregirlo.

"No es que el chiquito hace lo que puede y el docente lo observa, como en la psicogénesis. Pero tampoco es que el docente hace y el niño obedece que es el conductismo. Es un punto medio", explica siendo conceptualmente muy gráfica Ana Casiva.

Y lo es aún más Ana María Borzone, crítica de la psicogénesis, al marcar los principales puntos de ese método que ya no se aplica en Mendoza y que se está estudiando dejar de lado en la Ciudad de Buenos Aires:

  • El niño construye solo.
  • No se enseña la correspondencia sonido- letra.
  • No practican trazos.
  • No practican redacción.
  • No enseñan vocabulario.
  • Los niños infieren el significado de las palabras del contexto.

Los objetivos del programa de alfabetización inicial, año por año

En jardín de 4 y 5 años: los niños trabajan con textos expositivos, que son los que describen lugares, animales, etc. De esa manera se enriquece el lenguaje, el vocabulario y la capacidad de narración.

En primer grado: escribir y leer es la meta.

En segundo y en tercero: se busca la fluidez; se trabaja con textos más extensos, con un vocabulario más complejo, se mejora la morfología y se apunta al relato simple.

Por qué aprender con Klofky

Cuando la nave de Klofky se rompe, aterriza en un planeta desconocido: la Tierra, justamente en una escuela. Aquí, el marciano se hace amigo de los alumnos, aprende de ellos y ellos a su vez aprenden de él.

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Él es Klofky.

Él es Klofky.

Lo que parece ser un cuento, es una guía docente que fue diagramada por Ana Borzone y su equipo durante dos años, con la intención de despertar la lectoescritura en edad temprana.

"Había resistencia a usar un solo libro porque se entendía como una forma enlatada del aprendizaje", recuerda Ana Casiva sobre los comienzos ante la pregunta de esta periodista que se inquietó justamente por lo mismo.

Explican las especialistas que el método necesita afianzarse y ser sistemático para que funcione y que sí, el docente puede apartarse del libro, pero lo recomendable es que lo haga una vez que tenga internalizado el programa.

"Con el libro, el docente tiene a mano el material y con ello va formando su criterio para acompañar la progresión del aprendizaje", agrega Casiva.

Lo que contiene el libro, además de una historia que motiva a los niños, son metodologías de abordaje. Parte de la lectura dialógica, de revisar lo que hicimos, cómo lo hicimos y cómo lo querríamos hacer. Propone juegos con rimas y con sonidos.

"El programa es una guía del docente. Le indica paso a paso cómo tienen que trabajar. Los maestros consolidan la capacitación con esa guía. Y ya una vez que lo incorporaron y dominan la metodología, entonces pueden proponer otros textos para ampliar el ámbito de trabajo", aclara Borzone que concluye que básicamente lo que le aporta el libro al docente es un ahorro de tiempo.

Las dificultades de la realidad mendocina y los cambios a corto plazo

Si hubiese más escuelas y en mejores condiciones edilicias, los niños aprenderían mejor. Si tuvieran las necesidades básicas cubiertas, claro está que también.

En Mendoza hoy contamos, por ejemplo, con jardines de 35 alumnos por sala cuando el ideal es no más de 20.

El aprendizaje se resiente con tantos niños por aula y esa es una realidad, le pese a quien le pese. Pero hoy no hay más espacio y el presupuesto es escaso. ¿Y entonces?

Entre las alternativas que se barajan aparece la posibilidad de que, mientras no se pueda dividir un aula en dos por falta de lugar físico, sean las docentes las que se "dupliquen". Es decir, que haya más de un docente por aula en los grados más pequeños.

La alfabetización en los Institutos de formación docente

Las capacitaciones sobre el Queremos Aprender se dan a docentes ya recibidos pero no se estudia especialmente en los profesorados.

La coordinadora del Programa Provincial de Alfabetización de la DGE, Silvina Pereyra, explicó que en el 2010 hubo un cambio trascendental en los diseños curriculares de los profesorados que hasta ese momento no incluían como materia la alfabetización.

Desde entonces, se sumó a los programas aportándole al estudiante las diferentes teorías que responden ese método de aprendizaje.

El contacto directo que tienen particularmente los futuros docentes con el Queremos Aprender es a través de las prácticas que comienzan en el primer año del profesorado.

Aunque, reconoció Pereyra, "estamos por hacer una presentación del programa" en los profesorados de Primaria y Nivel Inicial.

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