Los alimentos ultraprocesados forman parte de más del 50 % de la dieta de los adultos en Estados Unidos. Un nuevo estudio publicado en American Journal of Public Health analizó cómo este patrón alimentario afecta la salud cognitiva de los adultos mayores. Los resultados son contundentes: más ultraprocesados, mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia.
Comer más alimentos ultraprocesados aumenta el riesgo de deterioro cognitivo y demencia en adultos mayores
Un estudio en adultos mayores de EE.UU. muestra que consumir más alimentos ultraprocesados eleva el riesgo de demencia. Qué alimentos influyen más

Un estudio en adultos mayores de Estados Unidos muestra que consumir más alimentos ultraprocesados eleva el riesgo de demencia.
Qué investigó el estudio y por qué importa
El trabajo analizó a 5.370 adultos mayores del Health and Retirement Study entre 2013 y 2020, un seguimiento longitudinal que permite observar cómo evoluciona la salud cognitiva con el tiempo. Los investigadores midieron la ingesta de alimentos ultraprocesados mediante un cuestionario validado y clasificaron el deterioro cognitivo con el sistema Langa-Weir, uno de los más utilizados en estudios poblacionales.
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El objetivo fue evaluar tres desenlaces:
- Demencia.
- Cognitive Impairment No Dementia (CIND).
- CIND o demencia como resultado combinado.
Este enfoque es relevante porque permite distinguir entre deterioro leve y demencia, algo que muchos estudios previos no habían logrado.
Los resultados: más ultraprocesados, más deterioro cognitivo
El estudio encontró asociaciones claras y consistentes: quienes consumían más ultraprocesados tenían mayor riesgo de deterioro cognitivo, incluso después de ajustar por factores como educación, actividad física, depresión, enfermedades crónicas y nivel socioeconómico.
Los participantes en el quintil más alto de consumo de UPF tuvieron:
- 58 % más riesgo de demencia.
- 46 % más riesgo de CIND.
- 47 % más riesgo del compuesto CIND o demencia.
Además, los autores observaron que los ultraprocesados representaban 42,4 % de la energía total en la dieta de los adultos mayores, una proporción que refleja la magnitud del problema alimentario en EE.UU.
En contraste, el consumo de alimentos mínimamente procesados (MPF) se asoció con menor riesgo de deterioro cognitivo, reforzando la importancia de patrones alimentarios más naturales.
Qué ultraprocesados influyen más: el rol de las carnes procesadas
Aunque el estudio analizó 13 categorías de ultraprocesados, solo las carnes procesadas mostraron una asociación independiente y significativa con mayor riesgo de deterioro cognitivo.
Los hallazgos:
- Demencia: HR 2.25
- CIND: HR 1.32
- CIND o demencia: HR 1.38
Esto sugiere que no todos los ultraprocesados impactan igual: las carnes procesadas podrían tener un efecto más directo debido a su contenido de nitritos, grasas saturadas y compuestos proinflamatorios.
Otros ultraprocesados —bebidas azucaradas, snacks, dulces, cereales— contribuyen al consumo total, pero no mostraron asociaciones independientes tan fuertes.
Quiénes son más vulnerables
El estudio evaluó si ciertos grupos eran más sensibles al efecto de los ultraprocesados:
- Personas con menor educación.
- Personas socialmente aisladas.
- Diferencias por género.
Aunque no se encontraron interacciones estadísticamente significativas, los autores observaron que el riesgo era más marcado en personas socialmente aisladas, un grupo que ya presenta mayor vulnerabilidad cognitiva por menor estimulación social.
Esto abre una línea de investigación importante: cómo la combinación de mala alimentación + aislamiento puede acelerar el deterioro cognitivo.
Reducir ultraprocesados podría proteger la salud cerebral
El estudio aporta evidencia sólida: en adultos mayores, una dieta con alto contenido de ultraprocesados se asocia con mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia. En cambio, una alimentación basada en alimentos mínimamente procesados parece ofrecer protección.
En un contexto donde los ultraprocesados representan una parte creciente de la dieta, estos hallazgos refuerzan la importancia de promover patrones alimentarios más saludables para preservar la función cerebral en la vejez.