La noche de Halloween de 1974, en Texas, Timothy O'Bryan, de 8 años, sale a recolectar dulces con su padre y varios otros niños. Todo parece normal, pero al regresar a casa comió un dulce relleno de azúcar en polvo. Pocos minutos después, empieza a vomitar, sufre convulsiones y se desploma hasta morir.
Caso estremecedor: aprovechó Hallowen y envenenó los dulces de su hijo de 8 años para cobrar su seguro de vida
Detrás del mito de las agujas y el veneno en las golosinas de Halloween se oculta un crimen real ocurrido en Texas en 1974

Caso estremecedor: aprovechó Hallowen y envenenó los dulces de su hijo de 8 años para cobrar su seguro de vida
El día en que un hombre envenenó los dulces de su hijo de 8 años para cobrar su seguro de vida
El crimen estuvo en manos de Ronald Clark O'Bryan y ocurrió en Texas marcando un hito oscuro en la historia criminal estadounidense y transformando la tradicional festividad de Halloween en una celebración teñida de constante desconfianza.
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Durante la lluviosa noche del 31 de octubre de 1974 el hombre acompañó a sus pequeños hijos, Timothy y Elizabeth, a pedir golosinas. Al regresar a casa, permitió que su hijo de ocho años eligiera uno de los dulces obtenidos. El pequeño Timothy escogió un tubo de golosinas Pixy Stix, pero al probarlo comentó que tenía un sabor amargo.
Apenas treinta segundos después, el niño comenzó a gritar desesperado que le dolía el estómago, sufriendo vómitos y convulsiones fulminantes que le provocaron la muerte en menos de una hora. Las investigaciones de los detectives de homicidios revelaron un macabro hallazgo: los dulces habían sido contaminados deliberadamente con cianuro potásico.
Asimismo, los agentes lograron recuperar otras golosinas envenenadas y las sospechas se concentraron rápidamente sobre O'Bryan tras descubrirse su verdadero móvil financiero, ya que había contratado pólizas de seguro de vida valoradas en 31.000 dólares para sus hijos.
Durante el juicio, la fiscalía del condado de Harris describió al acusado como alguien con una mala reputación que sacrificó a su propio hijo en el altar de la avaricia. El acusado sostuvo su inocencia, afirmando que un individuo anónimo le entregó los dulces en el paseo.
Sin embargo, ante las notorias inconsistencias de su relato, el jurado tardó una hora en declararlo culpable y condenarlo a pena de muerte en 1975. O'Bryan fue finalmente ejecutado en marzo de 1984 proclamando su inocencia.
En pocas palabras
- Crimen en Halloween: Ronald Clark O'Bryan envenenó a su hijo de 8 años con cianuro en dulces Pixy Stix.
- Móvil financiero: el padre buscaba cobrar el seguro de vida de sus hijos, valorado en $31.000.
- Condena y ejecución: O'Bryan fue declarado culpable y condenado a muerte en 1975, siendo ejecutado en 1984.