El caso parece extraído de un intrincado thriller televisivo de HBO: un imperio de la moda global (Mango), una fortuna multimillonaria, tensiones familiares por el poder y una fatídica caída en mitad de la montaña que no fue accidente, sino homicidio. Lo que en diciembre de 2024 se archivó provisionalmente como un trágico accidente de senderismo en Montserrat (Barcelona), ha dado un vuelco radical que sacude los cimientos del mundo empresarial español.
Los Mossos d'Esquadra (la policía de Barcelona) detuvieron a Jonathan Andic, hijo del fundador de Mango, Isak Andic, acusándolo formalmente de un delito de homicidio por la muerte de su padre. Tras pasar a disposición judicial, la jueza ha decretado prisión provisional eludible bajo una fianza de 1,16 millones de dólares. El heredero ya ha abonado la cantidad para quedar en libertad provisional, aunque se le ha retirado el pasaporte y se le prohíbe abandonar el país.
Las mentiras del teléfono móvil: El rastro digital que delató al heredero
¿Cómo pasó de ser un hijo en duelo a convertirse en el principal sospechoso? La clave del caso no estuvo en la montaña, sino en la tecnología. Jonathan Andic era el único acompañante de su padre la mañana en que el empresario se precipitó por un acantilado de más de 100 metros.
Durante los interrogatorios, la policía catalana detectó graves contradicciones en el testimonio del hijo, quien dudó o cambió su versión sobre:
- El lugar exacto donde se encontraba al caer su padre.
- Dónde había estacionado su coche.
- Si había tomado o no fotografías durante la ruta de senderismo.
Ante las sospechas, los investigadores solicitaron el teléfono móvil de Jonathan, quien lo entregó voluntariamente en septiembre de 2025. Tras meses de peritaje informático intentando restaurar datos borrados a propósito, el diario La Vanguardia reveló el dato definitivo: el posicionamiento GPS de los teléfonos no coincidía con la ruta que el acusado describió en sus declaraciones. El rastro digital de ambos terminales desmintió por completo la coartada del primogénito.
Dinero, poder y resentimiento: El polémico trasfondo familiar
Detrás de la tragedia se esconde una millonaria lucha de poder. Isak Andic, nacido en Estambul y emigrado a Barcelona a los 14 años, levantó de la nada una de las mayores multinacionales textiles del mundo, amasando una fortuna estimada en 4.500 millones de dólares (la quinta más grande de España).
Sin embargo, la relación con su hijo mayor se agrió en los últimos años después de algunas decisiones empresariales. Esto se debe a que Jonathan Andic dirigió Mango entre 2014 y 2018. Su gestión se saldó con pérdidas millonarias, lo que obligó a su padre a relevarlo del cargo y apartarlo de la cúpula. Según fuentes cercanas, esto generó un profundo resentimiento en el hijo, quien quedó relegado a la línea Mango Man.
Incluso, tras la muerte del magnate, las tensiones estallaron entre sus tres hijos (Jonathan, Judith y Sarah) y la golfista Estefanía Knuth, pareja de Isak durante sus últimos seis años de vida. Knuth declaró ante la justicia que padre e hijo mantenían "fuertes disputas" desde que fue apartado de la dirección, un testimonio que resultó crucial para reabrir el caso.






