Abuso sexual eclesiástico

Cómo captan los religiosos acosadores a sus víctimas y por qué no es tan fácil denunciarlos

Cada vez que un caso de abuso eclesiástico sale a la luz, un enjambre de cuestionamientos, a veces queriendo acallar las voces de las víctimas.

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¿Por qué se quedó tanto tiempo junto a una persona que le hacía daño? ¿por qué no denunció antes? ¿eso es una forma de consentir el abuso?. Todas estas preguntas son las que limitan y detienen a las víctimas para no denunciar: sobre todo, el miedo a que no les crean. 

La psicóloga Liliana Rodríguez, una de las integrantes de la Red SAE (Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina) atiende a las víctimas de este tipo de delito, y cuenta cómo es el intrincado camino que transita una persona abusada por un religioso o religiosa para poder contar lo que le sucedió, pedir ayuda y finalmente,  ir hacia una justicia reparadora. 

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Una distancia muy cercana

Los que provenimos de familias católicas practicantes, lo sabemos muy bien: el cura de la parroquia es, muchas veces, considerado una persona más de la familia. Otras, más que eso: es un guía, un rector espiritual y en la mayoría de los casos, no se lo cuestiona. Esto, según describe la psicóloga, sucede con mayor asiduidad en los pueblos pequeños, donde la Iglesia es una Institución muy relevante en la vida de los habitantes del lugar.

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"El sacerdote es una persona importante dentro de la comunidad, sabe crear vínculos con el poder político y se relaciona fuertemente con familias católicas del lugar en el que viven. interviene en eventos, bautiza, casa a los hijos, aconseja. Esto crea con las personas una "distancia muy cercana" que no permite ver lo que después sí aparece" "El sacerdote es una persona importante dentro de la comunidad, sabe crear vínculos con el poder político y se relaciona fuertemente con familias católicas del lugar en el que viven. interviene en eventos, bautiza, casa a los hijos, aconseja. Esto crea con las personas una "distancia muy cercana" que no permite ver lo que después sí aparece"

Liliana RodríguezPsicóloga, integrante de la Red SAE

La impunidad de estas personas se da, entonces, a modo de capas reforzadas: una va sosteniendo a la otra. La confianza, la autoridad, el respeto, sazonadas por un aura de "secreto" que envuelve a las cuestiones relacionadas con la religión, vuelven la situación muy compleja para que la víctima rompa esa especie de acuerdo tácito con el victimario.

"Por esto hablamos de manipulación, porque en estos casos, no hay violencia física. Se trata de personas que estafan la confianza de familias enteras, porque muchas veces ocupan primero un lugar importante en la vida de quienes eligen como víctimas, por ejemplo, el que dejó un padre ausente. Luego van induciendo a la víctima a actuar de determinada manera, y cuando obtienen lo que quieren,  lo premian. A la persona abusada le es muy difícil salir".  "Por esto hablamos de manipulación, porque en estos casos, no hay violencia física. Se trata de personas que estafan la confianza de familias enteras, porque muchas veces ocupan primero un lugar importante en la vida de quienes eligen como víctimas, por ejemplo, el que dejó un padre ausente. Luego van induciendo a la víctima a actuar de determinada manera, y cuando obtienen lo que quieren,  lo premian. A la persona abusada le es muy difícil salir". 

Por qué se rompe el secreto

Hay algo que queda más que claro en la charla con Liliana Rodríguez: el abuso es una intrincada trama de silencios, secretos, vergüenza y miedo. 

La psiquis de quien ha sido abusado crea muchos mecanismos de defensa para negar y tratar de olvidar la situación. Sin embargo, el trauma termina manifestándose, y según Rodríguez, los profesionales que se dedican a atender a estos pacientes, se dan cuenta aún antes de que la persona lo pueda poner en palabras en el consultorio. 

Es frecuente que surja la pregunta de por qué no se denunció antes. Hay situaciones en que la persona tarda mucho tiempo en reconocer lo que le ha pasado, otro tiempo más en darle forma, en manifestarlo, y luego puede entrar en shock. Es un camino sinuoso y no recto. 

Pero, ¿en qué momentos salen estas situaciones a la luz?. Rodríguez explicó que puede suceder que un hecho puntual de la vida que resulta movilizador, sea el disparador de las denuncias. 

"Sucede cuando la víctima se convierte en madre o padre, y ante la situación de tener que hacerse cargo de otra persona, lo pone de manifiesto. También cuando fallecen los padres. porque de alguna forma, la víctima los protegió y no lo contó antes para evitar una ruptura familiar". "Sucede cuando la víctima se convierte en madre o padre, y ante la situación de tener que hacerse cargo de otra persona, lo pone de manifiesto. También cuando fallecen los padres. porque de alguna forma, la víctima los protegió y no lo contó antes para evitar una ruptura familiar".

No son enfermos sino manipuladores

Uno de los errores más frecuentes es catalogar a los abusadores como "enfermos". Pues no lo son, así lo afirma la especialista.

"No son enfermos porque eligen a sus víctimas, planifican el abuso, buscan cómplices y saben perfectamente lo que están haciendo"  "No son enfermos porque eligen a sus víctimas, planifican el abuso, buscan cómplices y saben perfectamente lo que están haciendo" 

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En el caso del Instituto Próvolo de Mendoza, se ve con más claridad la impunidad que da el poder sobre personas discapacitadas auditivas a las que no se les dejaba utilizar su lengua natural, que es la de señas. 

"El no permitir la utilización de la lengua de señas es una de las metodologías más utilizadas en los casos de abuso del Instituto Próvolo de Mendoza, La Plata y Verona".  "El no permitir la utilización de la lengua de señas es una de las metodologías más utilizadas en los casos de abuso del Instituto Próvolo de Mendoza, La Plata y Verona". 

Los lazos afectivos de traban con las víctimas y que suelen manifestarse en forma de cartas y dibujos que quienes han sido abusados les envían a los abusadores, son utilizados muchas veces como una justificación que intenta mostrar el abuso como parte de una relación de cariño con las víctimas. 

"Esto hay que leerlo dentro de la situación de manipulación. Lo que hay que tener en cuenta es que por algo los abusadores guardan estas cosas entre sus pertenencias".