En toda cocina siempre hay más de un cuchillo de punta redonda que no corta y puede ser normal, ya que está hecho con ese fin. Pero lo bueno es qué, si uno nunca lo usa en casa, se puede afilar con tres métodos caseros y sumarlo al gran batallón de cubiertos para su uso diario.
Así se afila un cuchillo de punta redonda que está en la cocina y no se usa casi nunca porque no corta
Es muy común que en casa haya uno que otro cuchillo de punta redonda y que no se usa porque no tiene filo

Todo cuchillo de cocina con punta redonda que no se usa porque no tienen filo, pueden recobrar vida si se los afila con alguno de estos tres métodos caseros.
Un cuchillo de punta redonda viene sin filo de fábrica, con apenas unos dientes minúsculos. El propósito es para brindar medidas de seguridad por sobre todas las cosas, en el caso de que estén al alcance de los niños en la mesa.
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Además de tener punta redonda y casi nada de filo para evitar accidentes domésticos y posibles pinchazos, estos cuchillos sin punta son especiales para untar manteca, aderezos, dulces y salsas.
Lo bueno es que aquellos que casi nunca se usan en casa, se pueden afilar y ser utilizados a la par de cuchillos tradicionales de cocina.
Cuchillo bien afilado: tres métodos caseros para que corten
Sin usar herramientas profesionales y con materiales de fácil acceso que hay en casa, estas son las maneras eficientes para afilar un cuchillo de cocina con punta redonda:
- Con una taza de cerámica: colocar un trapo o repasador húmedo sobre la mesa y poner la taza boca abajo. Localizar el anillo rugoso sin esmalte en la base de la taza y apoya la hoja del cuchillo formando un ángulo de 15 a 20 grados respecto a la base. Deslizar el cuchillo de forma suave desde la parte cercana al mango hasta la punta, repitiendo de 10 a 15 veces por cada lado.
- Con una lija de papel: usar una lija de grano medio (600) para el trabajo grueso y otra de grano fino (1000) para pulir. Fijar la lija sobre una superficie completamente plana con cinta adhesiva para que no se mueva. Inclinar la hoja a unos 20 grados y pasar de manera uniforme sobre la lija de grano 600 haciendo movimientos hacia atrás o en un ligero arco. Repetir el proceso con la lija de grano 1000 para refinar y suavizar el filo.
- Con una piedra plana o ladrillo liso: limpiar una piedra de jardín plana o un ladrillo liso y humedécelo con unas gotas de agua o un poco de detergente para crear una superficie deslizante. Mantener el cuchillo inclinado a unos 20 grados de la superficie. Deslizar la hoja con un movimiento firme, abarcando todo el recorrido del filo de manera simétrica en ambas caras. Lavar muy bien el cuchillo con agua y jabón antes de usarlo para retirar cualquier residuo de polvo o metal.
En pocas palabras
- Cuchillos de punta redonda: Son seguros y útiles para untar, pero se pueden afilar para otros usos.
- Afilado casero: Existen tres métodos simples para dar filo: taza de cerámica, lija de papel o piedra/ladrillo liso.
- Aplicación: Se recomienda mantener los cuchillos inclinados unos 20 grados y usar movimientos uniformes para afilar.